Este documento discute la doctrina católica de la conversión y la justificación. Argumenta que la conversión, arrepentimiento de los pecados, y aceptación de Jesús como salvador son necesarios para la justificación y salvación según las enseñanzas del Concilio de Trento. Usando varios ejemplos bíblicos como el buen ladrón, Zacaeo y el hijo pródigo, enfatiza que uno debe arrepentirse de sus pecados, acoger a Jesús como su salvador personal, y seguirlo para alcanzar la salvación