El documento aborda la crisis del acceso a la vivienda como un problema estructural que afecta a los colectivos más vulnerables, exacerbado por el aumento de precios y políticas ineficaces. Se reconoce que la vivienda es un derecho humano y se analizan las dificultades que enfrentan jóvenes, mayores e inmigrantes para acceder a una vivienda digna. Se proponen iniciativas públicas y privadas que integren servicios sociales y vivienda para abordar estas problemáticas de manera coordinada.