El documento propone la implementación gradual de un Ingreso Ciudadano Universal (ICU) en México como solución para reducir la desigualdad y pobreza. Se fundamenta en experiencias internacionales y justifica la necesidad de un ingreso incondicional y universal, opuesto a los programas asistenciales actuales, que no han logrado resultados efectivos. La propuesta sugiere un financiamiento a través de la reasignación de presupuestos y reformas fiscales, y plantea un enfoque por etapas para su aplicación.