La transición a la secundaria presenta desafíos académicos y sociales para los estudiantes, con un aumento en las asignaturas y exigencias. Durante esta etapa, los adolescentes buscan su identidad y experimentan cambios en las relaciones con sus padres, volviéndose más independientes y a menudo desafiantes. Es crucial que los padres establezcan límites claros y mantengan una comunicación abierta para apoyar a sus hijos en la adaptación a esta nueva etapa.