CinemaVérité
Las características de esta corriente cinematográfica provienen del documental, y más
específicamente, de los documentales rodados con cámara portátil y un equipo de sonido
sincronizado. Por esa razón, la tendencia que comentamos debe mucho al desarrollo tecnológico que
se dio a lo largo de la década de los sesenta en el siglo XX. El diseño de equipos de filmación más
pequeños y manejables fue indispensable para que los documentalistas ampliasen su margen de
maniobra y, a un tiempo, desarrollaran un estilo narrativo capaz de influir en los cineastas dedicados
a la ficción. Obviamente, los teóricos delnuevo estilo reclamaron la herencia de un cineasta soviético,
Dziga Vertov, que años atrás había planteado esa eficaz metáfora que se dio en llamar Cine-Ojo, por
identificar ambos conceptos.
Al hilo de los pensamientos de Vertov, los impulsores delcinéma vérité destacaron la frescura de este
nuevo modo de entender el cine. Al carecer de un guión previamente estructurado, la realidad fluía de
un modo natural ante el objetivo, que no añadía elementos de subjetividad narrativa a esas imágenes.
En Estados Unidos, fueron los cultivadores del fotoperiodismo y el reporterismo televisivo quienes
mejor respondieron a esta fórmula. Asimismo, un buen número de directores independientes se
sumaron a la invitación. Entre los mejores ejemplos del cinéma vérité estadounidense, figuran Jazz on
a summer’s day (1959), de BertStern, Shadows (1960), de John Cassavetes, y On the bowery (1956),
de Lionel Rogosin. En un plano más convencional, se adivinan elementos de esta corriente en los
primeros filmes de Michael Ritchie: El descenso de la muerte (1970), Carne viva (1972) y El candidato
(1972).
Con posterioridad, el cine ha incorporado esta pauta narrativa a producciones de gran presupuesto,
siempre con el propósito de alcanzar un mayor grado de persuasión realista. Películas bélicas como
La chaqueta metálica (1986) de Stanley Kubrick, y La lista de Schindler (1993), de Steven Spielberg,
e incluso las comedias urbanas de Woody Allen y los filmes biográficos de Oliver Stone demuestran
la pervivencia de estos principios.

Cinema vérité

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    CinemaVérité Las características deesta corriente cinematográfica provienen del documental, y más específicamente, de los documentales rodados con cámara portátil y un equipo de sonido sincronizado. Por esa razón, la tendencia que comentamos debe mucho al desarrollo tecnológico que se dio a lo largo de la década de los sesenta en el siglo XX. El diseño de equipos de filmación más pequeños y manejables fue indispensable para que los documentalistas ampliasen su margen de maniobra y, a un tiempo, desarrollaran un estilo narrativo capaz de influir en los cineastas dedicados a la ficción. Obviamente, los teóricos delnuevo estilo reclamaron la herencia de un cineasta soviético, Dziga Vertov, que años atrás había planteado esa eficaz metáfora que se dio en llamar Cine-Ojo, por identificar ambos conceptos. Al hilo de los pensamientos de Vertov, los impulsores delcinéma vérité destacaron la frescura de este nuevo modo de entender el cine. Al carecer de un guión previamente estructurado, la realidad fluía de un modo natural ante el objetivo, que no añadía elementos de subjetividad narrativa a esas imágenes. En Estados Unidos, fueron los cultivadores del fotoperiodismo y el reporterismo televisivo quienes mejor respondieron a esta fórmula. Asimismo, un buen número de directores independientes se sumaron a la invitación. Entre los mejores ejemplos del cinéma vérité estadounidense, figuran Jazz on a summer’s day (1959), de BertStern, Shadows (1960), de John Cassavetes, y On the bowery (1956), de Lionel Rogosin. En un plano más convencional, se adivinan elementos de esta corriente en los primeros filmes de Michael Ritchie: El descenso de la muerte (1970), Carne viva (1972) y El candidato (1972). Con posterioridad, el cine ha incorporado esta pauta narrativa a producciones de gran presupuesto, siempre con el propósito de alcanzar un mayor grado de persuasión realista. Películas bélicas como La chaqueta metálica (1986) de Stanley Kubrick, y La lista de Schindler (1993), de Steven Spielberg, e incluso las comedias urbanas de Woody Allen y los filmes biográficos de Oliver Stone demuestran la pervivencia de estos principios.