El documento argumenta que tendemos a creer que vivimos en un mundo objetivo e independiente de nosotros mismos, cuando en realidad nuestra percepción del mundo está influenciada por nuestras propias interpretaciones. Propone que podemos reinventarnos a nosotros mismos cambiando nuestra forma de observar y hablar sobre la vida. El lenguaje no solo describe la realidad sino que también la construye, por lo que al cambiar nuestro lenguaje podemos cambiar nuestra comprensión del mundo.