Los inmigrantes sirios y libaneses llegaron a la Argentina en la década de 1860 huyendo del Imperio Otomano. Trajeron consigo su religión islámica, vestimenta tradicional como la chilaba y el fez, y danzas como la danza del vientre. Se establecieron en la sociedad argentina participando en el comercio minorista y estableciendo asociaciones culturales y comunitarias. También contribuyeron a la cultura local con perfumes, dentífricos e influencias gastronómicas del Medio