Juan Hernández es el propietario de una empresa de fabricación de rines que ha visto sus ventas disminuir. Recibió un correo electrónico de un cliente incumplido y quiere demandar, pero descubre que no tiene un contrato firmado ni facturas legibles. Su abogado le dice que no puede hacer nada sin un contrato. Sin embargo, existen leyes como el Código de Comercio que reconocen la validez legal de mensajes de texto, correos electrónicos y pagarés firmados electrónicamente. Además, contar con seguridad