El documento contrasta las actitudes proactivas y reactivas, señalando que las personas proactivas toman iniciativa propia, buscan nuevas soluciones y actúan de manera autónoma, mientras que las personas reactivas responsabilizan a otros y no toman acción. También define la autonomía personal y distingue entre un líder y un jefe, indicando que un líder guía e inspira a través del ejemplo más que la autoridad.