Albert González comenzó como un hacker que robaba tarjetas de crédito y datos bancarios. Luego colaboró con el gobierno estadounidense para atrapar a otros hackers, pero en realidad planeaba sus propios robos cibernéticos. González reclutó cómplices y robó cientos de millones de dólares de datos de tarjetas de crédito de empresas. Finalmente fue atrapado y condenado a pasar 20 años en prisión.