Este documento discute el papel de los medios de comunicación en la construcción de la paz. Señala que los medios pueden contribuir a la violencia cultural al difundir mensajes de odio, pero también pueden promover la paz al poner el enfoque en las posibilidades de acción no violenta. Propone un periodismo de paz que contextualice las noticias y empodere a quienes no tienen voz, buscando experiencias comunes que unan a las sociedades.