Este documento presenta una discusión sobre la lectura como una práctica sociocultural compleja. Propone pensar la lectura no como un consumo pasivo sino como una apropiación activa donde los lectores traen sus propias experiencias e historias. También sugiere que al trabajar la literatura en el aula no se debe enfocar solo en respuestas correctas sino dar espacio a las apropiaciones diversas de los estudiantes y ver los textos como problemas a debatir en comunidad.