El documento discute la relación entre la literatura y la filosofía. Indica que los diálogos filosóficos de Platón utilizaban historias ficcionales para estimular el pensamiento filosófico. También señala que los relatos pueden cuestionar creencias y ayudar a pensar en otros mundos posibles. Luego analiza la lectura como una experiencia transformadora que requiere olvidarse de uno mismo para encontrar nuevos significados. Finalmente, propone que en la filosofía con niños la lectura debe ser colectiva para generar una discusión