El Estatuto Real de 1834 fue una carta otorgada por la reina regente María Cristina para conseguir el apoyo de los liberales moderados durante la Primera Guerra Carlista. El Estatuto reservaba amplios poderes a la Corona y establecía un gobierno monárquico moderado hereditario, pero sólo estuvo vigente durante dos años antes de ser reemplazado por la Constitución de 1812.