Convivir en armonía implica alcanzar un entendimiento y respeto mutuo entre las personas, lo que promueve una vida social pacífica y adecuada. La convivencia en paz requiere de la aceptación de diferencias y la reflexión sobre los errores, lo que fomenta una cultura de paz. Además, la convivencia democrática es esencial para la gobernabilidad y la participación activa en la sociedad.