El documento analiza la crisis de la democracia y la representatividad en Venezuela. Discute el modelo elitista de representación y la pérdida de poder de los partidos políticos, lo que ha llevado a una crisis de la democracia. Argumenta que la participación ciudadana, más allá del sufragio, es necesaria para fortalecer la democracia y abordar esta crisis a través de modelos como el venezolano que promueve la participación de organizaciones sociales.