Este documento describe la Cuaresma como un tiempo de conversión, reconciliación y purificación espiritual para acercarse a Dios. Se enfatiza la necesidad de examinar la propia vida, abandonar el egoísmo, fortalecer la oración y acoger los sufrimientos como Jesús para configurarse más plenamente con Él. La Eucaristía y la compañía de María son recursos importantes en este camino cuaresmal hacia la Pascua.