El documento describe una situación problemática en la vía de acceso a la Universidad del Atlántico debido al tráfico caótico y los accidentes. Un grupo de estudiantes se unió para pedir una solución a los directivos, proponiendo la construcción de un puente peatonal para cruzar la calle de forma segura y el traslado de la glorieta a otro lugar. Finalmente, la gobernación aceptó la propuesta y se realizaron las obras, mejorando así la seguridad de los estudiantes al cruzar la calle.