La carta habla sobre la importancia del sacerdocio como un don de Dios y la necesidad de sacerdotes. Describe el proceso de formación de los seminaristas para prepararlos para servir como sacerdotes, enfocándose en su relación con Dios y maduración humana. Exhorta a los fieles a apoyar a los seminaristas a través de la oración, afecto y apoyo económico.