Este documento discute diferentes interpretaciones de los 1.290 y 1.335 días mencionados en Daniel 12. Históricamente, los adventistas han entendido que estos períodos proféticos se cumplieron en el pasado como años, no como días literales. Recientemente, algunos han propuesto interpretaciones alternativas. Sin embargo, el documento argumenta que la evidencia bíblica, incluida la estructura literaria de Daniel y los escritos de Elena G. de White, respaldan la posición histórica adventista.