El brexit provocará efectos económicos, políticos y sociales negativos para el Reino Unido, siendo los británicos los más afectados. La polarización tras la decisión del brexit genera tensiones intergeneracionales y regionales, especialmente entre jóvenes y regiones como Escocia e Irlanda del Norte. Se prevé que una posible salida de Estados Unidos del TLC, inspirada en el brexit, también tendría consecuencias adversas significativas para su economía y sociedad.