La república romana empleaba un sistema donde las decisiones eran tomadas principalmente por hombres ricos, limitando su consideración como una democracia auténtica. A lo largo de los siglos, movimientos como la Revolución Francesa promovieron el sufragio universal y la inclusión de varios grupos sociales en la toma de decisiones, dificultando el control de unas pocas élites. Actualmente, la democracia se enfrenta a desafíos relacionados con el poder de las élites y su impacto negativo en la sociedad.