Serie de devocionales diarios.
(Material preparado por el Rev. Dr. Richard E. Rusbuldt y reproducido con su autorización.)
Semana 1
Puede que para alguno de ustedes una jornada de cuaresma sea algo nuevo, mientras que otros ya han caminado hacia la cruz con Jesús
muchas veces.
Para aquellos que lo harán por primera vez, la pregunta es “¿Qué puedo aprender acerca de Jesús?”.
Para los demás, la pregunta es: “Nunca aprenderé todo lo que puedo acerca de Jesús, ¿qué cosas nuevas puedo aprender este año?”.
La Cuaresma es el período en el que la Iglesia Primitiva nos habla de que había que entrar en un ayuno de uno o dos días como preparación
para la Pascua. La primera referencia se encuentra en los documentos del Concilio de Nicea en el año 325 DC.
Los eruditos creen que el número de “cuarenta” sugería los cuarenta días que Jesús ayunó en el desierto. En los inicios, el ayuno era riguro-
so. Solo se permitía una comida al día, sin la ingestión de carnes. Gradualmente se flexibilizó hasta que, eventualmente, fue reemplazado
con otras prácticas. Hoy en día puede escucharse alusiones a la idea de “renunciar a algo durante la Cuaresma”. Las posibilidades son mu-
chas.
Nosotros queremos invitarles a devociones privadas, buscando caminar por cuarenta días con Jesús hacia la cruz y la tumba.
En algunos de los días nos encontraremos escuchando las enseñanzas de Jesús mientras se prepara para morir. Y, por supuesto, la última
parte de las jornadas tendrán que ver con Su muerte.
Es posible que usted no esté de acuerdo con el contenido de este devocional, no hay problema. Después de todo somos amigos de Jesús
que viajamos juntos. Puede que no le agraden alguna de las sugerencias, ignórelas. Puede, también, que pierda un día u otro, no hay pro-
blema con eso tampoco.
Cada jornada diaria se explica por si sola y puede ser ignorada o leerse tiempo después. Conoceremos a gente tanto buena como mala, con-
sideraremos la sabiduría “de arriba”, reflexionaremos sobre la humanidad y la divinidad de Jesús, nos estremeceremos con el sufrimiento y
brutalidad de la cual fue objeto, confrontaremos los “por qué” una y otra vez, oraremos diariamente y más aún. Pero por sobre toda nues-
tra jornada prevalecerá una verdad universal:
Introducción
¡Dios nos ama y Dios vino!
DIA 1
Oración: Señor, quita la venda de mis ojos y ayúdame a entusiasmarme con el mensaje de las Buena Nuevas. Amén.
Preguntas:
¿Qué es lo que más te emociona acerca de tu relación con Jesús?
¿Cuándo fue la ultima vez que le dijiste a alguien: “¡Tienes que escuchar esto!”, en relación con Jesús?
No, no estuve allí cuando los ángeles cantaron aquella noche, pero al leer la narración que hace Lucas sobre el evento, solo sé que quienes
cantaron estaban emocionados sobre el anuncio celestial. Lo que dijeron a aquel grupo de humildes pastores fue “¡Ustedes tienen que es-
cuchar esto!”. Ahora, si estuviera usted planeando este escenario al otro lado del tiempo, ¿hubiera elegido como su primera audiencia a un
grupo de gente tan discriminada, aislada de los demás y quienes estaban tan sucios y mal olientes como pudiera estarlo un ser humano?
Mucho se demandaba de los pastores, y poca era su remuneración. Un pastor tenía que encontrar pasto y agua en tierra seca y pedregosa.
La protección contra el mal tiempo y los depredadores tenía que ser garantizada. Y ya que las ovejas tienen la tendencia a perderse y diva-
gar a sus anchas, buscar un animal perdido era una labor demandante y que consumía gran tiempo. El pastor de turno era también respon-
sable de sustituir cualquier oveja que se hubiera perdido, a menos que el pastor pudiera alegar que las circunstancias estuvieron más allá de
su control. ¿Qué hicieron ellos cuando escucharon la canción de los ángeles? Partieron a buscar al bebé en el pesebre. Nadie sabe cómo lo
hicieron. ¿Se irían todos a la búsqueda? Los buenos pastores no harían tal cosa, sino que hubieran dejado la ayuda suficiente para asegurar-
se que sus ovejas estaban seguras. El resto, entonces, partió hacia Belén. ¿Cómo encontraron el establo entonces? Belén no era una ciudad
grande, así que no hay duda de que fueron sólo a cada uno de los establos hasta que encontraron al recién nacido. Favor de notar que una
vez que encontraron al niño, tal como se les había dicho que sería, se emocionaron tanto que a cualquiera que les escucharan les dirían en
alta voz algo así como “¡Ustedes tienen que escuchar esto!” (v. 18) Mientras iniciamos nuestra jornada de Cuaresma juntos, hágase la si-
guiente pregunta: ¿en qué momento me he sentido tan emocionado sobre Jesús y su historia que he tenido que decirle a alguien más “¡Tu
tienes que escuchar esto!”. Mientras caminas con Jesús, puede que te animes a ser uno de los portavoces de Dios, así como lo hicieron los
ángeles y los pastores.
Día 1
Lectura Bíblica: Lucas 2:8-18.
DIA 2
Sí, los ángeles fueron los primeros en iniciar la transmisión mundial del anuncio de que Dios se había encarnado, y que ahora era un resi-
dente en Belén. De inmediato fueron seguidos por un sorprendente y entusiasta grupo de pastores que sembraron la semilla de las buenas
nuevas sobre la venida de Dios a la tierra. La próxima persona que dramáticamente insistió en el “Tu tienes que escuchar esto” fue Juan el
Bautista. Juan, vestido como Elías y otros que vivían apartados de la sociedad (ver 1° Reyes 1:8). Seguramente usted no lo hubiera invitado a
llevar el mensaje en su Iglesia. La dieta de Juan era la de la gente más empobrecida. Existían en aquella época apicultores domésticos, pero
Juan eligió comer sólo miel silvestre. Juan no estaba avergonzado ni tranquilo sobre lo que tenía que anunciar. Tampoco era suave o vago en
lo que tenía que decir. Mientras los Fariseos y los Saduceos escuchaban y observaban, los confrontó en su misma cara cuando les dijo
“ustedes, generación de víboras” (v. 7). Para poder sentir el nivel de intensidad de su pronunciamiento, se necesita entender que los anti-
guos pensaban que algunas especies de víboras iban devorando el cuerpo de sus propias madres al momento de nacer. Era suficientemente
malo que se le llamara víbora a alguien, pero el que se le llamara a alguien hijo de víbora, era peor, el matar a su propia madre o padre era
el crimen considerado más atroz en la antigüedad. ¿Qué era lo que mantenía a Juan tan entusiasmado e intenso en sus palabras? Él anun-
ciaba que Dios, en la persona de Jesús, estaba ahora en la escena, y que era Él quién bautizaría en el futuro. ¿Qué tan bajo se había coloca-
do Juan en la escala humana? Él les dijo que no era ni siquiera digno de atar las sandalias de Jesús. Los esclavos de aquellas personas en las
altas esferas de la sociedad usualmente tenían un mayor estatus social que aquellos que eran libres. Un esclavo ataba las sandalias de su
maestro. Aquí Juan afirmaba que no era digno ni siquiera de ser un esclavo de Cristo. Luego, el mismo Juan protestó cuando Jesús pidió que
le bautizara. Jesús lo convenció de que este acto era necesario y que Juan lo debía bautizar en el Rio Jordán (éste era el tercer anuncio, y
uno muy público, de que Dios estaba presente ahora en la tierra en la persona de Jesús). Y aunque le costó su vida no mucho tiempo des-
pués, Juan se comprometió a contar la historia de la llegada de Dios. Mientras caminamos las próximas seis semanas con Jesús hacia Jerusa-
lén, recordemos que este anuncio plantó las primeras semillas de la resistencia, el odio y la traición, pues los líderes de templo estaban
asombrados, y los líderes romanos empezaron tornarse vigilantes.
Oración: Gracias Señor por el compromiso asumido por Juan de decir la verdad sobre la llegada de Dios. Amén.
Preguntas:
¿Por qué la tarea de Juan era tan importante para los tres años de ministerio de Jesús?
¿A quién conoces que tiene la misma urgencia que Juan de anunciar a Cristo?
Día 2
Lectura Bíblica: Mateo 3:1-11.
DIA 3
Oración: Señor, gracias porque fui tan importante para Ti que viniste justo por mi. Amén.
Preguntas:
¿Qué sentimientos tienes acerca de lo importante que eres para el Dios Creador?
¿Puedes contar una historia de alguna vez en que supiste cuánto le importas a Dios?
¿Alguna vez ha admirado el cielo en una noche clara, ha visto estrellas brillantes y centelleantes por doquiera, y se ha hecho la siguiente
pregunta: “¿Acaso me intereso en el Dios que creó todo esto?”?. Si no lo ha hecho, trate alguna vez. Si ya lo ha hecho, entonces ya sabe que
la sensación de pequeñez puede ser casi abrumadora. Los astrónomos nos dicen que nuestro sol es uno de al menos 500 billones de estre-
llas en la Vía Láctea. Nuestra propia galaxia no es ni siquiera tan grande, y habita entre doscientos billones de otras más, todas ellas con en-
jambres de estrellas. De manera que cuando admiro esas estrellas, soy una persona (entre billones), en un planeta tan chico, en una pizca
de un sistema solar (entre billones), en una galaxia del tamaño mediano (algunas son millones de veces más grandes que la nuestra), ¿me
intereso en el Creador de nuestro Universo? Isaías dirigía esta misma pregunta miles de años antes cuando habló a los judíos que vivían cau-
tivos en otra tierra, sus ciudades siendo no más que montones de escombros, trabajando como esclavos y sin esperanza de un futuro.
“¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Pero aún las madres se olvidan; yo nunca te olvi-
daré. Mira, he grabado tu nombre en la palma de mi mano”. Siglos más tarde, los ángeles cantaron, los pastores contaron una historia, y
Juan el Bautista predicó de un Dios que se interesaba por el hombre. El Dios que se interesaba por el hombre era Jesús. Por un período de
tres años, con entusiasmo e intensidad, Jesús recorrió los polvorientos caminos de Palestina diciendo a uno y a todos “¡tienen que escuchar
esto!” ¿Qué quería Él que la gente escuchara? Jesús dijo que Dios es como un pastor que deja noventa y nueve ovejas dentro del rebaño
para buscar a una perdida; Dios es como un padre que no puede dejar de pensar ni dejar de extrañar a un hijo que ha hecho todo mal; Dios
es como un huésped que abre su casa de banquete a mujeres sin hogar y a vagabundos de la calle, y que les da la bienvenida de manera
personal. Dios ama a la gente no como raza humana en general, sino de la misma forma en que tu y yo lo hacemos, uno a la vez. De hecho,
Jesús dijo que yo soy tan íntimamente importante y le importo tanto a Dios que aún los cabellos de mi cabeza están todos contados. Y
¿sabes qué?, ¡No hay otra persona en este mundo que me conozca tanto! Somos tan importantes que Dios vino en persona para ocuparse
de nuestra redención. Ahora regresa a mirar aquel cielo nocturno nuevamente y preguntarte si realmente le importas a Dios.
Día 3
Lectura Bíblica: Isaías 49:14-16; Lucas 15:3-6.
DIA 4
Oración: Señor, gracias por tu disposición en venir por mi. Amén.
Preguntas:
Describa cuánto piensa que Dios le ama y se interesa por usted.
¿En qué cosas siente a Dios como su amigo?
Así que Dios vino, y aquí estamos caminando con Jesús hacia Jerusalén. En el camino, vemos una docena de hombres acompañándole la
mayor parte del tiempo, ninguno de los cuales posee un título, o tiene una posición de autoridad en la iglesia o el gobierno. Nadie tiene un
grado universitario, un trabajo a tiempo completo, muchos recursos, o aún sabe hacia dónde se dirige este nuevo amigo llamado Jesús. De
seguro aprenderemos mucho acerca de Jesús si observamos a muchos de los amigos que tiene. Jesús parecía ser alguien completamente
abierto a todo tipo y clases de personas. Un estudio sobre el Antiguo Testamento probablemente nos diría que este hombre llamado Jesús,
quién dice ser actualmente Dios, refleja bastante el Dios del Antiguo Testamento. Si lee las historias de las amistades de Dios que aparecen
recopiladas en el Antiguo Testamento, empezaría usted a preguntarse sobre la elección que Dios hace de sus amigos. Por ejemplo, Jacob en-
gañó a su hermano; Moisés, el gran líder que guió al pueblo de Dios fuera de Egipto, era un asesino. ¿Quién fue el Rey más grande? Segura-
mente todos diríamos David; también, fue un asesino y, también, cometió adulterio. ¿Esos son amigos de Dios? A Jacob se le dio un nombre
nuevo, Israel, que significa “el que lucha con Dios”. Jacob obtuvo este nuevo nombre luego de toda una noche de pelea con Dios. Como re-
sultado, los judíos se auto denominan “los hijos de la lucha”. ¿Cuál es, entonces, el mensaje que Jesús quiere que todo el mundo escuche?
Volvamos al Salmo 8: “Cuando contemplo el cielo, y la luna y las estrellas que Tú mismo hiciste, no puedo menos que pensar: ¿Qué es el
hombre para que pienses en él, y el hijo del hombre para que lo tomes en cuenta?” (vs. 3 y 4). Jesús vino a decirle a cada uno que escuche
que el Dios del Universo, el Dios Creador se interesó tanto por la creación del ser humano que estuvo dispuesto, en persona, a venir a resca-
tarnos de los desórdenes que habíamos creado con todas las cosas. Jesús vino a hacer la restauración totalmente posible. Es por eso que
estamos caminando con Jesús hacía Jerusalén.
Día 4
Lectura Bíblica: Salmo 8.
DIA 5
Oración: Señor, no importa como luzcas, auténticamente mostraste a Dios para que todos lo viéramos, lo escucháramos y creyéramos. Gra-
cias. Amén.
Preguntas:
¿Qué es lo que más te emociona acerca de tu relación con Jesús?
¿Cuándo fue la ultima vez que le dijiste a alguien: “¡Tienes que escuchar esto!”, en relación con Jesús?
Mientras caminamos con Jesús hacia Jerusalén, ¿cómo es su apariencia física? Me imagino que cada uno de nosotros ha de tener nuestra
propia imagen mental de cómo lucía Él en Palestina. Los Evangelios no dan ni una simple pista en cuanto a su apariencia. De hecho, la única
pista que encontramos en la Biblia en cuanto a la apariencia física de Jesús viene de Isaías, quién vivió cientos de años antes: “¿Quién ha
creído a lo que hemos visto y oído? ¿Quién ha pensado que el poder del Señor luciría de esta manera? El sirviente creció ante Dios, semilla
escuálida, raíz de la tierra seca. No había nada atractivo en Él, nada que nos incentivase a volverle a ver. Él fue despreciado y desechado,
hombre que sufrió, padeció dolores. Le veían y evitaban mirarlo. Lo despreciamos, pensando que era escoria.” (Isaías 53:1-3, versión “El
Mensaje”). ¿Cómo impacta este texto bíblico en su imagen personal de Jesús? Vivimos en un tiempo en el que las apariencias y la forma en
que nos vemos se valoran grandemente en nuestra cultura. Aún C. S. Lewis dice: “Él no era del todo aquella imagen que tienen los sociólo-
gos del ciudadano cabal, balanceado, ajustado, felizmente casado, empleado y ciudadano popular. No puedes estar bien contextualizado a
tu mundo si ese mundo te dice que tienes un demonio y termina clavándote desnudo en un madero”. Jesús vino con una profunda pasión y
un compromiso total de vivir toda su vida la esencia de Dios, el Dueño y Creador del Universo. Él quería desesperadamente que la gente es-
cuchara y viera la evidencia que trajo. Considere esta descripción: “Él viene como un desconocido a una aldea de Baja Galilea. Los campesi-
nos que habían vivido lo suficiente para saber dónde se traza la línea entre la pobreza y la destitución lo miran con ojos fríos y hostiles. Luce
como un mendigo, aunque sus ojos carecen de la vergüenza adecuada, su voz de la queja adecuada, su caminar del arrastre adecuado. Él
habla de la ley de Dios, y ellos escuchan más por curiosidad que por otra razón. Saben todo acerca de leyes y poder, sobre reinado e impe-
rio, pero los conocen en términos de impuestos y deuda, desnutrición y enfermedad, opresión agraria y posesión demoníaca. Lo que ellos
realmente quieren saber es ¿qué puede hacer este Reino de Dios por un niño cojo, un padre ciego, un alma demente gritando su torturante
soledad en las tumbas que demarcan la frontera del pueblo?” (de “El Jesús histórico” de J. D Crosson). Así que, mis compañeros caminantes,
¿qué piensan ustedes de Jesús de Nazaret?
Día 5
Lectura Bíblica: Juan 2:12.
DIA 6
Oración: Señor, gracias por darnos tu auténtico amor, todo el camino hacía la cruz. Amén.
Preguntas:
¿En qué puntos estaba equivocado el pequeño ángel?
¿En qué puntos el pequeño ángel estaba en lo cierto?
Quizás sería bueno detenernos un momento para contemplar no solo lo que Jesús fue/es, sino en el lugar en el que vino a integrarse dentro
de la vida cotidiana como un ser humano. J. B Phillips dibujó un cuadro verbal muy diferente de nuestras más casuales percepciones sobre
la venida de Jesús a la tierra. En su versión, un ángel mayor le muestra a un ángel más joven los alrededores de los esplendores del univer-
so. Observan las galaxias evolventes y los soles resplandecientes, y luego revolotean por todo el espacio hasta que penetran en una galaxia
particular de 500 billones de estrellas. “Mientras ambos se acercan a la estrella que llamamos sol y a sus planetas circundantes, el ángel ma-
yor señala una esfera pequeña y mas que insignificante que giraba muy lentamente sobre su eje. Parecía tan pálido como una pelota de te-
nis sucia a los ojos del pequeño ángel, cuya mente estaba llena de asombro por lo que había visto. Quisiera que observes a esa en particu-
lar, le dijo el ángel mayor. Bien, me parece muy pequeña y hasta sucia, dijo el pequeño ángel, ¿qué tiene esta de especial? Escuchaba con
asombrada incredulidad que este planeta, pequeño y por demás insignificante y no muy limpio, era el planeta visitado. ¿Me estás diciendo
que nuestro gran y glorioso Príncipe descendió en persona a esta bolita de segunda clase? ¿Por qué haría Él algo así? El pequeño ángel frun-
ció el ceno en señal de disgusto. ¿Me quieres decir que Él se rebajó de tal manera que se convirtió un una de esas horrendas criaturas que
se arrastran y viven en esa esfera flotante? Así es, y no creo que a Él le gustaría que les llames horrendas y rastreras criaturas en ese tono de
voz, pues por extraño que pueda parecernos, Él los ama. Descendió a visitarlos con el objetivo de exaltarlos para que fuesen como Él. El pe-
queño ángel lo miró con expresión vacía. Tal pensamiento estaba más allá de su comprensión” (de New Testamenten Christianity, J.B. Phi-
llips). Aún en esta historia fantástica, a Jesús se le figura como alguien que vino a la tierra porque nos amó. ¿Por qué es que el amor de Dios
es tan difícil de comprender, asimilar y experimentar en la vida real, aún en la fantasía? ¿Por qué la gente en tiempos de Jesús y en la actua-
lidad resiste o ignora a un Dios que ama?
Día 6
Lectura Bíblica: Lucas 4:16-21.
DIA 7
Oración: Señor, no hay manera alguna en la que pueda yo cumplir la “ley” en la forma en que Tu lo sugeriste, ¿puedes perdonarme? Amén.
Preguntas:
¿Qué partes del Sermón del Monte ha podido cumplir en su vida?
Para usted, ¿qué partes del Sermón del Monte son imposibles de cumplir?
Las primeras enseñanzas de Jesús en el “Sermón del Monte” rápidamente generaron todo tipo de preguntas entre sus oyentes. ¿Es Él el Me-
sías Judío? ¿Es un revolucionario que tomará el gobierno de Roma o acaso sea un autentico profeta judío? Puedo casi escuchar a Jesús ini-
ciando estos versos en el libro de Mateo con la expresión: “¡Tienen que escuchar esto!”, “no piensen ni por un minuto que he venido a des-
hacer las Escrituras, ya sea la Ley de Dios o de los Profetas. No estoy aquí para destruir, sino para completar. Hagan triviales aún el mínimo
articulo de la Ley de Dios y se harán triviales a ustedes mismos. Pero, tómenlo seriamente, enseñen el camino a otros, y serán honrados en
el Reino. A menos que vivan mejor que los Fariseos en los asuntos que tienen que ver con tener una vida correcta, no sabrán lo primero so-
bre la forma de entrar al Reino” (Versión “El Mensaje”). ¡Esta última oración captó su atención! Los Fariseos y los Maestros de la Ley compe-
tían los unos con los otros en cuanto a ser estrictos. ¡Habían convertido la Ley de Dios en 613 reglas! ¡Existían 248 mandamientos y 365
prohibiciones! ¡Todos estos reforzados con 1321 adiciones! Para evitar violar el tercer mandamiento, “no tomarás el nombre de Dios en
vano,” se negaban a pronunciar del todo el nombre de Dios. Para evitar la tentación sexual, tenían la práctica de inclinar sus cabezas y no
atreverse a mirar a las mujeres. ¿Ha escuchado usted sobre los “Fariseos Sangrantes”? ¡Los llamaban así por sus frecuentes choques contra
las paredes y otros objetos! Para no profanar el sábado, había 39 actividades declaradas ilegales para asegurarse de que no trabajaran en
sábado. Si usted hubiera estado en esa multitud que se reunió con Jesús para escuchar el “Sermón del Monte”, ¿cómo se hubiera sentido
con esto? ¿Cómo podía la gente común equiparar o superar la rectitud de estos hombres “santos profesionales”? El Sermón del Monte de-
talla exactamente lo que Jesús quiso decir, y estaba tan lejano de lo que ellos habían visto u oído; parecía absurdo el permitirse uno mismo
pensar que ellos pudieran vivir de esa manera alguna vez. En cierto sentido, Jesús hizo la Ley como imposible de cumplir, y luego nos encar-
gó a todos el cumplirla. ¿Quiere usted (o se atreve) a continuar caminando con Jesús?
Día 7
Lectura Bíblica: Matero 5:17-20.

Devocionales ss semana 1

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    Serie de devocionalesdiarios. (Material preparado por el Rev. Dr. Richard E. Rusbuldt y reproducido con su autorización.) Semana 1
  • 2.
    Puede que paraalguno de ustedes una jornada de cuaresma sea algo nuevo, mientras que otros ya han caminado hacia la cruz con Jesús muchas veces. Para aquellos que lo harán por primera vez, la pregunta es “¿Qué puedo aprender acerca de Jesús?”. Para los demás, la pregunta es: “Nunca aprenderé todo lo que puedo acerca de Jesús, ¿qué cosas nuevas puedo aprender este año?”. La Cuaresma es el período en el que la Iglesia Primitiva nos habla de que había que entrar en un ayuno de uno o dos días como preparación para la Pascua. La primera referencia se encuentra en los documentos del Concilio de Nicea en el año 325 DC. Los eruditos creen que el número de “cuarenta” sugería los cuarenta días que Jesús ayunó en el desierto. En los inicios, el ayuno era riguro- so. Solo se permitía una comida al día, sin la ingestión de carnes. Gradualmente se flexibilizó hasta que, eventualmente, fue reemplazado con otras prácticas. Hoy en día puede escucharse alusiones a la idea de “renunciar a algo durante la Cuaresma”. Las posibilidades son mu- chas. Nosotros queremos invitarles a devociones privadas, buscando caminar por cuarenta días con Jesús hacia la cruz y la tumba. En algunos de los días nos encontraremos escuchando las enseñanzas de Jesús mientras se prepara para morir. Y, por supuesto, la última parte de las jornadas tendrán que ver con Su muerte. Es posible que usted no esté de acuerdo con el contenido de este devocional, no hay problema. Después de todo somos amigos de Jesús que viajamos juntos. Puede que no le agraden alguna de las sugerencias, ignórelas. Puede, también, que pierda un día u otro, no hay pro- blema con eso tampoco. Cada jornada diaria se explica por si sola y puede ser ignorada o leerse tiempo después. Conoceremos a gente tanto buena como mala, con- sideraremos la sabiduría “de arriba”, reflexionaremos sobre la humanidad y la divinidad de Jesús, nos estremeceremos con el sufrimiento y brutalidad de la cual fue objeto, confrontaremos los “por qué” una y otra vez, oraremos diariamente y más aún. Pero por sobre toda nues- tra jornada prevalecerá una verdad universal: Introducción ¡Dios nos ama y Dios vino!
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    Oración: Señor, quitala venda de mis ojos y ayúdame a entusiasmarme con el mensaje de las Buena Nuevas. Amén. Preguntas: ¿Qué es lo que más te emociona acerca de tu relación con Jesús? ¿Cuándo fue la ultima vez que le dijiste a alguien: “¡Tienes que escuchar esto!”, en relación con Jesús? No, no estuve allí cuando los ángeles cantaron aquella noche, pero al leer la narración que hace Lucas sobre el evento, solo sé que quienes cantaron estaban emocionados sobre el anuncio celestial. Lo que dijeron a aquel grupo de humildes pastores fue “¡Ustedes tienen que es- cuchar esto!”. Ahora, si estuviera usted planeando este escenario al otro lado del tiempo, ¿hubiera elegido como su primera audiencia a un grupo de gente tan discriminada, aislada de los demás y quienes estaban tan sucios y mal olientes como pudiera estarlo un ser humano? Mucho se demandaba de los pastores, y poca era su remuneración. Un pastor tenía que encontrar pasto y agua en tierra seca y pedregosa. La protección contra el mal tiempo y los depredadores tenía que ser garantizada. Y ya que las ovejas tienen la tendencia a perderse y diva- gar a sus anchas, buscar un animal perdido era una labor demandante y que consumía gran tiempo. El pastor de turno era también respon- sable de sustituir cualquier oveja que se hubiera perdido, a menos que el pastor pudiera alegar que las circunstancias estuvieron más allá de su control. ¿Qué hicieron ellos cuando escucharon la canción de los ángeles? Partieron a buscar al bebé en el pesebre. Nadie sabe cómo lo hicieron. ¿Se irían todos a la búsqueda? Los buenos pastores no harían tal cosa, sino que hubieran dejado la ayuda suficiente para asegurar- se que sus ovejas estaban seguras. El resto, entonces, partió hacia Belén. ¿Cómo encontraron el establo entonces? Belén no era una ciudad grande, así que no hay duda de que fueron sólo a cada uno de los establos hasta que encontraron al recién nacido. Favor de notar que una vez que encontraron al niño, tal como se les había dicho que sería, se emocionaron tanto que a cualquiera que les escucharan les dirían en alta voz algo así como “¡Ustedes tienen que escuchar esto!” (v. 18) Mientras iniciamos nuestra jornada de Cuaresma juntos, hágase la si- guiente pregunta: ¿en qué momento me he sentido tan emocionado sobre Jesús y su historia que he tenido que decirle a alguien más “¡Tu tienes que escuchar esto!”. Mientras caminas con Jesús, puede que te animes a ser uno de los portavoces de Dios, así como lo hicieron los ángeles y los pastores. Día 1 Lectura Bíblica: Lucas 2:8-18.
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    Sí, los ángelesfueron los primeros en iniciar la transmisión mundial del anuncio de que Dios se había encarnado, y que ahora era un resi- dente en Belén. De inmediato fueron seguidos por un sorprendente y entusiasta grupo de pastores que sembraron la semilla de las buenas nuevas sobre la venida de Dios a la tierra. La próxima persona que dramáticamente insistió en el “Tu tienes que escuchar esto” fue Juan el Bautista. Juan, vestido como Elías y otros que vivían apartados de la sociedad (ver 1° Reyes 1:8). Seguramente usted no lo hubiera invitado a llevar el mensaje en su Iglesia. La dieta de Juan era la de la gente más empobrecida. Existían en aquella época apicultores domésticos, pero Juan eligió comer sólo miel silvestre. Juan no estaba avergonzado ni tranquilo sobre lo que tenía que anunciar. Tampoco era suave o vago en lo que tenía que decir. Mientras los Fariseos y los Saduceos escuchaban y observaban, los confrontó en su misma cara cuando les dijo “ustedes, generación de víboras” (v. 7). Para poder sentir el nivel de intensidad de su pronunciamiento, se necesita entender que los anti- guos pensaban que algunas especies de víboras iban devorando el cuerpo de sus propias madres al momento de nacer. Era suficientemente malo que se le llamara víbora a alguien, pero el que se le llamara a alguien hijo de víbora, era peor, el matar a su propia madre o padre era el crimen considerado más atroz en la antigüedad. ¿Qué era lo que mantenía a Juan tan entusiasmado e intenso en sus palabras? Él anun- ciaba que Dios, en la persona de Jesús, estaba ahora en la escena, y que era Él quién bautizaría en el futuro. ¿Qué tan bajo se había coloca- do Juan en la escala humana? Él les dijo que no era ni siquiera digno de atar las sandalias de Jesús. Los esclavos de aquellas personas en las altas esferas de la sociedad usualmente tenían un mayor estatus social que aquellos que eran libres. Un esclavo ataba las sandalias de su maestro. Aquí Juan afirmaba que no era digno ni siquiera de ser un esclavo de Cristo. Luego, el mismo Juan protestó cuando Jesús pidió que le bautizara. Jesús lo convenció de que este acto era necesario y que Juan lo debía bautizar en el Rio Jordán (éste era el tercer anuncio, y uno muy público, de que Dios estaba presente ahora en la tierra en la persona de Jesús). Y aunque le costó su vida no mucho tiempo des- pués, Juan se comprometió a contar la historia de la llegada de Dios. Mientras caminamos las próximas seis semanas con Jesús hacia Jerusa- lén, recordemos que este anuncio plantó las primeras semillas de la resistencia, el odio y la traición, pues los líderes de templo estaban asombrados, y los líderes romanos empezaron tornarse vigilantes. Oración: Gracias Señor por el compromiso asumido por Juan de decir la verdad sobre la llegada de Dios. Amén. Preguntas: ¿Por qué la tarea de Juan era tan importante para los tres años de ministerio de Jesús? ¿A quién conoces que tiene la misma urgencia que Juan de anunciar a Cristo? Día 2 Lectura Bíblica: Mateo 3:1-11.
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    Oración: Señor, graciasporque fui tan importante para Ti que viniste justo por mi. Amén. Preguntas: ¿Qué sentimientos tienes acerca de lo importante que eres para el Dios Creador? ¿Puedes contar una historia de alguna vez en que supiste cuánto le importas a Dios? ¿Alguna vez ha admirado el cielo en una noche clara, ha visto estrellas brillantes y centelleantes por doquiera, y se ha hecho la siguiente pregunta: “¿Acaso me intereso en el Dios que creó todo esto?”?. Si no lo ha hecho, trate alguna vez. Si ya lo ha hecho, entonces ya sabe que la sensación de pequeñez puede ser casi abrumadora. Los astrónomos nos dicen que nuestro sol es uno de al menos 500 billones de estre- llas en la Vía Láctea. Nuestra propia galaxia no es ni siquiera tan grande, y habita entre doscientos billones de otras más, todas ellas con en- jambres de estrellas. De manera que cuando admiro esas estrellas, soy una persona (entre billones), en un planeta tan chico, en una pizca de un sistema solar (entre billones), en una galaxia del tamaño mediano (algunas son millones de veces más grandes que la nuestra), ¿me intereso en el Creador de nuestro Universo? Isaías dirigía esta misma pregunta miles de años antes cuando habló a los judíos que vivían cau- tivos en otra tierra, sus ciudades siendo no más que montones de escombros, trabajando como esclavos y sin esperanza de un futuro. “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Pero aún las madres se olvidan; yo nunca te olvi- daré. Mira, he grabado tu nombre en la palma de mi mano”. Siglos más tarde, los ángeles cantaron, los pastores contaron una historia, y Juan el Bautista predicó de un Dios que se interesaba por el hombre. El Dios que se interesaba por el hombre era Jesús. Por un período de tres años, con entusiasmo e intensidad, Jesús recorrió los polvorientos caminos de Palestina diciendo a uno y a todos “¡tienen que escuchar esto!” ¿Qué quería Él que la gente escuchara? Jesús dijo que Dios es como un pastor que deja noventa y nueve ovejas dentro del rebaño para buscar a una perdida; Dios es como un padre que no puede dejar de pensar ni dejar de extrañar a un hijo que ha hecho todo mal; Dios es como un huésped que abre su casa de banquete a mujeres sin hogar y a vagabundos de la calle, y que les da la bienvenida de manera personal. Dios ama a la gente no como raza humana en general, sino de la misma forma en que tu y yo lo hacemos, uno a la vez. De hecho, Jesús dijo que yo soy tan íntimamente importante y le importo tanto a Dios que aún los cabellos de mi cabeza están todos contados. Y ¿sabes qué?, ¡No hay otra persona en este mundo que me conozca tanto! Somos tan importantes que Dios vino en persona para ocuparse de nuestra redención. Ahora regresa a mirar aquel cielo nocturno nuevamente y preguntarte si realmente le importas a Dios. Día 3 Lectura Bíblica: Isaías 49:14-16; Lucas 15:3-6.
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    Oración: Señor, graciaspor tu disposición en venir por mi. Amén. Preguntas: Describa cuánto piensa que Dios le ama y se interesa por usted. ¿En qué cosas siente a Dios como su amigo? Así que Dios vino, y aquí estamos caminando con Jesús hacia Jerusalén. En el camino, vemos una docena de hombres acompañándole la mayor parte del tiempo, ninguno de los cuales posee un título, o tiene una posición de autoridad en la iglesia o el gobierno. Nadie tiene un grado universitario, un trabajo a tiempo completo, muchos recursos, o aún sabe hacia dónde se dirige este nuevo amigo llamado Jesús. De seguro aprenderemos mucho acerca de Jesús si observamos a muchos de los amigos que tiene. Jesús parecía ser alguien completamente abierto a todo tipo y clases de personas. Un estudio sobre el Antiguo Testamento probablemente nos diría que este hombre llamado Jesús, quién dice ser actualmente Dios, refleja bastante el Dios del Antiguo Testamento. Si lee las historias de las amistades de Dios que aparecen recopiladas en el Antiguo Testamento, empezaría usted a preguntarse sobre la elección que Dios hace de sus amigos. Por ejemplo, Jacob en- gañó a su hermano; Moisés, el gran líder que guió al pueblo de Dios fuera de Egipto, era un asesino. ¿Quién fue el Rey más grande? Segura- mente todos diríamos David; también, fue un asesino y, también, cometió adulterio. ¿Esos son amigos de Dios? A Jacob se le dio un nombre nuevo, Israel, que significa “el que lucha con Dios”. Jacob obtuvo este nuevo nombre luego de toda una noche de pelea con Dios. Como re- sultado, los judíos se auto denominan “los hijos de la lucha”. ¿Cuál es, entonces, el mensaje que Jesús quiere que todo el mundo escuche? Volvamos al Salmo 8: “Cuando contemplo el cielo, y la luna y las estrellas que Tú mismo hiciste, no puedo menos que pensar: ¿Qué es el hombre para que pienses en él, y el hijo del hombre para que lo tomes en cuenta?” (vs. 3 y 4). Jesús vino a decirle a cada uno que escuche que el Dios del Universo, el Dios Creador se interesó tanto por la creación del ser humano que estuvo dispuesto, en persona, a venir a resca- tarnos de los desórdenes que habíamos creado con todas las cosas. Jesús vino a hacer la restauración totalmente posible. Es por eso que estamos caminando con Jesús hacía Jerusalén. Día 4 Lectura Bíblica: Salmo 8.
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    Oración: Señor, noimporta como luzcas, auténticamente mostraste a Dios para que todos lo viéramos, lo escucháramos y creyéramos. Gra- cias. Amén. Preguntas: ¿Qué es lo que más te emociona acerca de tu relación con Jesús? ¿Cuándo fue la ultima vez que le dijiste a alguien: “¡Tienes que escuchar esto!”, en relación con Jesús? Mientras caminamos con Jesús hacia Jerusalén, ¿cómo es su apariencia física? Me imagino que cada uno de nosotros ha de tener nuestra propia imagen mental de cómo lucía Él en Palestina. Los Evangelios no dan ni una simple pista en cuanto a su apariencia. De hecho, la única pista que encontramos en la Biblia en cuanto a la apariencia física de Jesús viene de Isaías, quién vivió cientos de años antes: “¿Quién ha creído a lo que hemos visto y oído? ¿Quién ha pensado que el poder del Señor luciría de esta manera? El sirviente creció ante Dios, semilla escuálida, raíz de la tierra seca. No había nada atractivo en Él, nada que nos incentivase a volverle a ver. Él fue despreciado y desechado, hombre que sufrió, padeció dolores. Le veían y evitaban mirarlo. Lo despreciamos, pensando que era escoria.” (Isaías 53:1-3, versión “El Mensaje”). ¿Cómo impacta este texto bíblico en su imagen personal de Jesús? Vivimos en un tiempo en el que las apariencias y la forma en que nos vemos se valoran grandemente en nuestra cultura. Aún C. S. Lewis dice: “Él no era del todo aquella imagen que tienen los sociólo- gos del ciudadano cabal, balanceado, ajustado, felizmente casado, empleado y ciudadano popular. No puedes estar bien contextualizado a tu mundo si ese mundo te dice que tienes un demonio y termina clavándote desnudo en un madero”. Jesús vino con una profunda pasión y un compromiso total de vivir toda su vida la esencia de Dios, el Dueño y Creador del Universo. Él quería desesperadamente que la gente es- cuchara y viera la evidencia que trajo. Considere esta descripción: “Él viene como un desconocido a una aldea de Baja Galilea. Los campesi- nos que habían vivido lo suficiente para saber dónde se traza la línea entre la pobreza y la destitución lo miran con ojos fríos y hostiles. Luce como un mendigo, aunque sus ojos carecen de la vergüenza adecuada, su voz de la queja adecuada, su caminar del arrastre adecuado. Él habla de la ley de Dios, y ellos escuchan más por curiosidad que por otra razón. Saben todo acerca de leyes y poder, sobre reinado e impe- rio, pero los conocen en términos de impuestos y deuda, desnutrición y enfermedad, opresión agraria y posesión demoníaca. Lo que ellos realmente quieren saber es ¿qué puede hacer este Reino de Dios por un niño cojo, un padre ciego, un alma demente gritando su torturante soledad en las tumbas que demarcan la frontera del pueblo?” (de “El Jesús histórico” de J. D Crosson). Así que, mis compañeros caminantes, ¿qué piensan ustedes de Jesús de Nazaret? Día 5 Lectura Bíblica: Juan 2:12.
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    Oración: Señor, graciaspor darnos tu auténtico amor, todo el camino hacía la cruz. Amén. Preguntas: ¿En qué puntos estaba equivocado el pequeño ángel? ¿En qué puntos el pequeño ángel estaba en lo cierto? Quizás sería bueno detenernos un momento para contemplar no solo lo que Jesús fue/es, sino en el lugar en el que vino a integrarse dentro de la vida cotidiana como un ser humano. J. B Phillips dibujó un cuadro verbal muy diferente de nuestras más casuales percepciones sobre la venida de Jesús a la tierra. En su versión, un ángel mayor le muestra a un ángel más joven los alrededores de los esplendores del univer- so. Observan las galaxias evolventes y los soles resplandecientes, y luego revolotean por todo el espacio hasta que penetran en una galaxia particular de 500 billones de estrellas. “Mientras ambos se acercan a la estrella que llamamos sol y a sus planetas circundantes, el ángel ma- yor señala una esfera pequeña y mas que insignificante que giraba muy lentamente sobre su eje. Parecía tan pálido como una pelota de te- nis sucia a los ojos del pequeño ángel, cuya mente estaba llena de asombro por lo que había visto. Quisiera que observes a esa en particu- lar, le dijo el ángel mayor. Bien, me parece muy pequeña y hasta sucia, dijo el pequeño ángel, ¿qué tiene esta de especial? Escuchaba con asombrada incredulidad que este planeta, pequeño y por demás insignificante y no muy limpio, era el planeta visitado. ¿Me estás diciendo que nuestro gran y glorioso Príncipe descendió en persona a esta bolita de segunda clase? ¿Por qué haría Él algo así? El pequeño ángel frun- ció el ceno en señal de disgusto. ¿Me quieres decir que Él se rebajó de tal manera que se convirtió un una de esas horrendas criaturas que se arrastran y viven en esa esfera flotante? Así es, y no creo que a Él le gustaría que les llames horrendas y rastreras criaturas en ese tono de voz, pues por extraño que pueda parecernos, Él los ama. Descendió a visitarlos con el objetivo de exaltarlos para que fuesen como Él. El pe- queño ángel lo miró con expresión vacía. Tal pensamiento estaba más allá de su comprensión” (de New Testamenten Christianity, J.B. Phi- llips). Aún en esta historia fantástica, a Jesús se le figura como alguien que vino a la tierra porque nos amó. ¿Por qué es que el amor de Dios es tan difícil de comprender, asimilar y experimentar en la vida real, aún en la fantasía? ¿Por qué la gente en tiempos de Jesús y en la actua- lidad resiste o ignora a un Dios que ama? Día 6 Lectura Bíblica: Lucas 4:16-21.
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    Oración: Señor, nohay manera alguna en la que pueda yo cumplir la “ley” en la forma en que Tu lo sugeriste, ¿puedes perdonarme? Amén. Preguntas: ¿Qué partes del Sermón del Monte ha podido cumplir en su vida? Para usted, ¿qué partes del Sermón del Monte son imposibles de cumplir? Las primeras enseñanzas de Jesús en el “Sermón del Monte” rápidamente generaron todo tipo de preguntas entre sus oyentes. ¿Es Él el Me- sías Judío? ¿Es un revolucionario que tomará el gobierno de Roma o acaso sea un autentico profeta judío? Puedo casi escuchar a Jesús ini- ciando estos versos en el libro de Mateo con la expresión: “¡Tienen que escuchar esto!”, “no piensen ni por un minuto que he venido a des- hacer las Escrituras, ya sea la Ley de Dios o de los Profetas. No estoy aquí para destruir, sino para completar. Hagan triviales aún el mínimo articulo de la Ley de Dios y se harán triviales a ustedes mismos. Pero, tómenlo seriamente, enseñen el camino a otros, y serán honrados en el Reino. A menos que vivan mejor que los Fariseos en los asuntos que tienen que ver con tener una vida correcta, no sabrán lo primero so- bre la forma de entrar al Reino” (Versión “El Mensaje”). ¡Esta última oración captó su atención! Los Fariseos y los Maestros de la Ley compe- tían los unos con los otros en cuanto a ser estrictos. ¡Habían convertido la Ley de Dios en 613 reglas! ¡Existían 248 mandamientos y 365 prohibiciones! ¡Todos estos reforzados con 1321 adiciones! Para evitar violar el tercer mandamiento, “no tomarás el nombre de Dios en vano,” se negaban a pronunciar del todo el nombre de Dios. Para evitar la tentación sexual, tenían la práctica de inclinar sus cabezas y no atreverse a mirar a las mujeres. ¿Ha escuchado usted sobre los “Fariseos Sangrantes”? ¡Los llamaban así por sus frecuentes choques contra las paredes y otros objetos! Para no profanar el sábado, había 39 actividades declaradas ilegales para asegurarse de que no trabajaran en sábado. Si usted hubiera estado en esa multitud que se reunió con Jesús para escuchar el “Sermón del Monte”, ¿cómo se hubiera sentido con esto? ¿Cómo podía la gente común equiparar o superar la rectitud de estos hombres “santos profesionales”? El Sermón del Monte de- talla exactamente lo que Jesús quiso decir, y estaba tan lejano de lo que ellos habían visto u oído; parecía absurdo el permitirse uno mismo pensar que ellos pudieran vivir de esa manera alguna vez. En cierto sentido, Jesús hizo la Ley como imposible de cumplir, y luego nos encar- gó a todos el cumplirla. ¿Quiere usted (o se atreve) a continuar caminando con Jesús? Día 7 Lectura Bíblica: Matero 5:17-20.