El manejo del paciente anciano diabético enfrenta múltiples barreras, incluyendo comorbilidades, polifarmacia y riesgo de hipoglucemia, que complican la individualización del tratamiento. El enfoque debe centrarse en evitar la discapacidad y mejorar la calidad de vida, considerando las características únicas de esta población. Las evidencias sobre los tratamientos son limitadas, y se recomienda una cuidadosa evaluación funcional y consideraciones sobre el estilo de vida en el establecimiento de objetivos terapéuticos.