El virus del Ebola, descubierto en 1976, es transmitido por murciélagos y cerdos, y afecta a los humanos a través del contacto con fluidos de animales infectados. Los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza, diarrea y erupciones en la piel, y no hay tratamiento específico, aunque se recomienda mantenerse hidratado y en reposo. Es crucial prevenir la transmisión evitando el contacto con fluidos de personas infectadas y utilizando equipo de protección personal.