Esta historia cuenta cómo una hija lleva a su padre anciano y depresivo a vivir con ella y su esposo a su granja. El padre es crítico y causa conflictos. La hija adopta un perro abandonado, CHEYENNE, para darle a su padre. El perro forma un vínculo con el padre y lo ayuda a superar su depresión. Tres años después, el padre y el perro mueren pacíficamente en la misma noche. La hija se da cuenta de que Dios le envió al perro como un ángel