El documento describe el uso extensivo de animales como ratas, monos y conejos en experimentación científica y de investigación en laboratorios de todo el mundo para fines como la docencia, la industria y la investigación básica. Aunque los defensores argumentan que los animales son útiles modelos para estudiar procesos humanos, los críticos afirman que esto causa un sufrimiento innecesario y que existen alternativas como el cultivo de células y tejidos humanos.