El documento contrasta dos maneras de vivir: el camino ancho que conduce a la perdición y el camino angosto que conduce a la vida. El camino ancho se caracteriza por seguir los deseos del diablo y centrarse solo en cosas terrenales. El camino angosto implica obedecer los mandamientos de Dios, amar a los demás y vivir de forma diferente al mundo, buscando siempre la gloria de Dios.