Argentina enfrenta demandas por más de $1000 millones ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por reclamos patrimoniales de ocho demandantes, lo que preocupa al gobierno que teme una resolución desfavorable. La administración de De la Rúa sostiene que estas demandas no deben ser atendidas por organismos de derechos humanos y que las empresas deben recurrir a tribunales arbitrales. La Cancillería argumenta que los reclamos patrimoniales desnaturalizan las funciones de la Comisión y la Corte Interamericana, que deberían centrarse en violaciones a los derechos humanos.