Este documento resume la decisión de Venezuela de renunciar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) debido a su politización e instrumentalización por parte de Estados Unidos. Incluye declaraciones del presidente Nicolás Maduro explicando cómo la CIDH ha derivado en un instrumento de persecución contra gobiernos progresistas y ha fallado en reformarse a pesar de los esfuerzos de Venezuela. También detalla cómo la CIDH reconoció al golpe de 2002 y ahora pretende desconocer el sistema electoral venezolano.