El documento describe a los ebionitas, una secta cristiana judaica que insistía en que los cristianos debían seguir la ley de Moisés. Creían que Jesús era el Mesías prometido pero sólo un hombre, hijo de José y María, que recibió un espíritu divino en su bautismo. Observaban el sábado y el domingo. Rechazaban las enseñanzas de Pablo. Esperaban el regreso de Cristo para establecer un reino milenario en la tierra restaurada. No hay rastros de los ebionitas después del