La época medieval, comprendida entre los siglos V y XV, se caracteriza por la coexistencia de tres civilizaciones: el Imperio Bizantino, el Islam y la Europa cristiana, marcando la transición de la unidad romana a reinos independientes. La Iglesia católica emergió como guardiana de la cultura occidental, mientras que las invasiones germánicas originaron profundas transformaciones sociales y económicas, facilitando la aparición del feudalismo y el capitalismo. A través de la evangelización y la consolidación del monacato, la Iglesia desempeñó un papel crucial en la integración cultural de los pueblos germánicos en Europa.