El documento propone que construir una democracia sostenible requiere cerrar la brecha entre las demandas ciudadanas y las capacidades institucionales para responder a esas demandas. Esto implica reconstruir la capacidad del Estado para planificar e implementar políticas efectivas en áreas clave como educación, salud y seguridad. También requiere construir consensos sobre una agenda mínima que aborde desafíos como la brecha entre instituciones y ciudadanía, y la brecha entre adhesión democrática y satisfacción con su desempeño.