La educación tradicional, predominante en la Edad Media y contemporánea, se caracteriza por la obediencia, el apego a los libros de texto y la competencia entre alumnos, con un enfoque magistrocéntrico donde el maestro es la única autoridad. Este sistema se basa en el enciclopedismo y los principios de autoridad, motivación a través de premios y castigos, y una estructura rígida de actividades dictadas por el docente. A su vez, el método establece un orden en el desarrollo de la actividad didáctica que enfatiza la pasividad de los alumnos.