El documento analiza los efectos y riesgos asociados al fracking en Colombia, destacando preocupaciones sobre contaminación del agua, salud pública y sismicidad. Aunque se prevén beneficios económicos, se advierte que el país carece de la capacidad institucional necesaria para gestionar adecuadamente esta técnica. La implementación de proyectos piloto se ha aprobado a pesar de las debilidades en la regulación y la necesidad de diversificación económica.