El documento, basado en Efesios 2 y Romanos 8, aborda la salvación y la reconciliación a través de Jesucristo, enfatizando que todos estaban muertos en sus pecados, pero han sido revividos por la gracia de Dios. Destaca que Cristo es nuestra paz, uniendo a los pueblos y reconciliándolos con Dios a través de su sacrificio en la cruz. Finalmente, menciona que los creyentes son ahora conciudadanos en la familia de Dios, edificados sobre los apóstoles y con Cristo como piedra angular.