Bryan había pasado por un período de escepticismo en el instituto, pero nunca apoyó firmemente la oposición a la evolución. En su discurso "El príncipe de la paz", Bryan dijo que no aceptaba completamente la teoría de la evolución, pero tampoco criticaría a otros por hacerlo. Bryan pronunció este discurso muchas veces en Estados Unidos y en otros países entre 1904 y 1927.