El documento discute el celibato sacerdotal como un don divino que permite a los sacerdotes dedicarse completamente al servicio de Dios y su Iglesia. Explica que el celibato manifiesta el amor puro de Cristo por su Iglesia y es una forma de imitar la entrega total de Cristo al Padre. También destaca que el celibato abre las puertas a la contemplación de Dios y expresa el anhelo humano por lo absoluto.