Este documento discute el proceso de educación como permanentemente inacabado y mediatizado por el entorno social y cultural. Explica que la educación sirve para que los niños aprendan el mundo y encuentren su lugar en él, reemplazando las orientaciones genéticas con aprendizajes culturales. Señala que los niños dependen de los cuidados de los demás para desarrollarse y aprender los símbolos y significados culturales que les permiten comprender y comunicarse en el mundo.