El devenir humano del proceso de
Transición de modernidad, posmodernidad a la trasnmodernidad
Del siglo XXI
El siglo XXI se inserta en el devenir humano, socialy organizacional con condiciones muy
diferentesal inicio del siglo XX, lo que lleva a pensar en elproceso administrativo y
organizacional, perosobre todo a repensar los supuestos sobre loscuales se construyeron los
pilares del pensamientoadministrativo moderno.Conocimiento y aprendizaje. Al inicio del
sigloXXI, presenciamos a una profunda transformación delas sociedades influenciada por las
nuevas y diversas tecnologías, basada en el desarrollode nuevos sistemas de información
ycomunicación, la creciente participación de losservicios en las economías desarrolladas, el
fuerteinterés ecologista, entre otras transformaciones ennombre del crecimiento económico, el
empleo yla competitividad.En menos de diez años se ha pasado de unasociedad dominada por
la información a una dondeel centro de atención es el conocimiento; enesencia, la información
ampliamente disponible porel desarrollo de las tecnologías de la información yla comunicación,
tiene valor solamente si estransformada en conocimiento. En esta sociedaden creación, el
conocimiento está pasando a ser elfactor de producción más importante.Estas nuevas
condiciones influyen en elcomportamiento de las organizaciones y de laspersonas que las
conforman; exigen capacidad paragenerar conocimiento, absorberlo, transmitirlo yutilizarlo. Es
fácil observar que los sectoreseconómicos y sociales que más crecen son aquellosque
desarrollan nuevas ideas, emplean nuevosprocesos, fabrican nuevos productos y ofrecennuevos
servicios. Las actividades relacionadas conel conocimiento como lo son la Investigación y
Desarrollo, el capital social, el software, la calidad, y el servicio, contribuyen directamente
aldesarrollo de los sectores industriales y de servicios. Esta Sociedad del Conocimiento se
caracteriza porunos aspectos básicos que explican su estructuray complejidad y justifican su
evolución: a) lacontinua creación de conocimiento; b) lasdiferentes dimensiones que se observan
en elconocimiento poseído por personas, grupos yorganizaciones; c) el papel de las tecnologías
de lainformación y de las comunicaciones en la difusióny gestión del conocimiento; d) el papel de
lasactividades intangibles, basadas en “ conocimientoen acción” ; y e) la necesidad de
incorporar talento,imaginación e innovación en los procesos socialesy en la actividad económica.
Bajo esta perspectivase ve la necesidad de orientar a la sociedad de lainformación, teniendo en
cuenta sus problemas,riesgos y orientaciones; de sustituir el principio decompetitividad por el
principio y la práctica decooperación; en suma, la búsqueda de un nuevocontrato social mundial,
es inevitable.Las organizaciones hoy procesan volúmenescrecientes de información mientras el
contenido de información de bienes y servicios quecomercializan se incrementa. Las economías
deescala, la estandarización de procesos deproducción y la globalización han contribuido
aformar organizaciones con la función principal degestionar amplios y complejos sistemas
dedecisiones y de asignación de recursos, de entrelos cuales, el conocimiento se convierte en el
puntocentral de la decisión y de la competitividad. Laorganización moderna e industrial del siglo
XX hadejado espacio a empresas intensivas enconocimiento. La ilusión de una
informacióncompartida y globalmente disponible empuja a lasorganizaciones a considerar el
conocimiento como un stock” y su aprendizaje como unaacumulación de confianza y
cooperación, entender a laorganización como un sistema complejo conduce administración y
organizaciones, cuando se habla dela generación de confianza en la economía, No podemos
simplificar el desarrollo deuna organización a términos económicos, con lautilización de criterios
de medida productivistas;tampoco se trata de cultivar valores de manerainstrumental, es decir,
de aparentar ser ético paratener buena reputación y alcanzar el éxitoeconómico. Se trata más
bien de entender laorganización, la sociedad del conocimiento, en términos de redes, se trata de
replantear el vínculoentre la ventaja competitiva de las organizacionesy la riqueza ética de las
mismas, que se da cuandodescubrimos que los valores posibilitan las prácticasy las acciones
sociales, sean éstas económicas,profesionales, asociativas o políticas. La esencia de la
competitividadde las organizaciones en el nuevo siglo se construyedesde la confianza, para
compartir información yconocimiento, para crear nuevo conocimiento,innovar y ser creativo; para
plantear nuevas formasde gestión y de organización, para reconocerse así mismo y al tiempo
reconocer en el otro no sólosu humanidad, sino su capacidad; en esencia, laconfianza para
entender que “ generar empleo” , asísea mal remunerado, no es la única obligaciónsocial de la
organización, sino que ella, al estarinscrita en un proceso de construcción socialcontinuo, debe
no sólo inscribirse en él a partir dela entrega de productos y servicios, sino que debeparticipar
activamente en la formulación de políticasy programas de desarrollo sostenido, desostenimiento
de ecosistemas, de mejoramientode la calidad de vida de la población y, en especial,de la
supervivencia del planeta, de las especies ydel mismo ser humano, para
quien“ supuestamente” existe.En esencia, el nuevo siglo se abre ante sus ojoscon
características que lo diferencian y lo llevan aentender el mundo organizacional desde
diversasposibilidades: Nuevos sistemas de información ycomunicación, Creciente participación
de los servicios,Fuerte interés ecologista, Competitividad, Conocimientocomo factor de
producción y Continua creación delconocimiento. Sin embargo, los conocimientosadquiridos
durante el siglo pasado aún siguenvigentes en los procesos económicos,administrativos y
organizacionales actuales, inclusosociales, y conducen a una paradoja entre unaorganización
innovadora, auto-organizada,dispuesta al aprendizaje continuo, capaz deadaptarse a las
contingencias del medio, delmercado y del mundo y a su vez la aparición demodas efímeras…
recetas mágicas… que intentanglobalizar, sintetizar, minimizar y unificar losproblemas
organizacionales y administrativos y sussoluciones…Es en este sentido que se plantea unreto
para la administración del siglo XXI, después de haber participado y recorrido toda una época
del pensamiento clásico y contemporáneo depensamiento administrativo, es posible concluirque
estamos ante una gran paradoja, al iniciar elsiglo XXI. Mientras tenemos
organizacionesinnovadoras, auto-organizadas, dispuestas alaprendizaje continuo, capaces de
adaptarse a lascontingencias del medio, del mercado y del mundo,en otras palabras, mientras
tenemos sistemascomplejos auto-organizados, capaces de adaptarseal caos y a la
incertidumbre a través de procesoscontinuos de retroalimentación y aprendizajeorganizacional:
insistimos en dirigir estasorganizaciones con modas efímeras, recetasmágicas, que, lejos de
entender la complejidad y laemergencia de las estructuras organizacionales,intentan globalizar,
sintetizar, minimizar y unificarlos problemas organizacionales y administrativosy sus
soluciones.De ahí que el nuevo siglo nos plantea interesantesretos en el ámbito administrativo y
organizacional:revisar el paradigma mecanicista imperante;redimensionar la importancia de la
cientificidad, dela racionalidad y de la productividad; replantear ladefensa y el reconocimiento del
ser humano nosolo como un ser individual, sino como un sercolectivo que determina la
existencia de laorganización y, finalmente, plantear teorías,modelos, métodos y herramientas,
que respondana condiciones específicas en espacio temporales.
En este mismo orden de ideas podemos continuar con lo que respecta a la modernidad es
un cambio ontológico del modo de regulación de la reproducción social basado en una
transformación del sentido temporal de la legitimidad. En la modernidad el porvenir reemplaza al
pasado y racionaliza el juicio de la acción asociada a los hombres. La modernidad es la
posibilidad política reflexiva de cambiar las reglas del juego de la vida social. La modernidad es
también el conjunto de las condiciones históricas materiales que permiten pensar la
emancipación conjunta de las tradiciones, las doctrinas o las ideologías heredadas, y no
problematizadas por una cultura tradicional.En términos sociales e históricos, no se llega a la
modernidad con el final de la Edad Media en el siglo XV, sino tras la transformación de la
sociedad preindustrial, rural, tradicional, en la sociedad industrial y urbana moderna que se
produce con la Revolución industrial y el triunfo del capitalismo.La superación de la sociedad
industrial por la sociedad postindustrial se ha dado en llamar "posmodernidad". La crisis de la
modernidad comenzó hacia el final de la Primera Guerra Mundial cambiando la mentalidad y las
conciencias así como otros profundos cambios sociales que derivaron en cambios políticos.
En lo que refiere a la posmodernidad o postmodernidad designa generalmente a un
amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, definidos
en diverso grado y manera por su oposición o superación de las tendencias de la Edad Moderna.
En sociología en cambio, los términos posmoderno y posmodernización se refieren al proceso
cultural observado en muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los
'70; esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término posmaterialismo.Las diferentes
corrientes del movimiento postmoderno aparecieron durante la segunda mitad del siglo XX.
Aunque se aplica a corrientes muy diversas, todas ellas comparten la idea de que el proyecto
modernista fracasó en su intento de renovación radical de las formas tradicionales del arte y la
cultura, el pensamiento y la vida social.Uno de los mayores problemas a la hora de tratar este
tema resulta justamente en llegar a un concepto o definición precisa de lo que es la
postmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de diversos factores, entre los cuales los
principales inconvenientes son la actualidad, y por lo tanto la escasez e imprecisión de los datos
a analizar y la falta de un marco teórico válido para poder hacerlo extensivo a todos los hechos
que se van dando a lo largo de este complejo proceso que se llama posmodernismo. Pero el
principal obstáculo proviene justamente del mismo proceso que se quiere definir, porque es eso
precisamente lo que falta en esta era: un sistema, una totalidad, un orden, una unidad, en
definitiva coherencia.Se suele dividir a la postmodernidad en tres sectores, dependiendo de su
área de influencia. Como un periodo histórico, como una actitud filosófica, o como un movimiento
artístico. Histórica, ideológica y metodológicamente diversos, comparten sin embargo un
parecido de familia centrado en la idea de que la renovación radical de las formas tradicionales
en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social impulsada por el proyecto modernista,
fracasó en su intento de lograr la emancipación de la humanidad, y de que un proyecto
semejante es imposible o inalcanzable en las condiciones actuales. Frente al compromiso
riguroso con la innovación, el progreso y la crítica de las vanguardias artísticas, intelectuales y
sociales, al que considera una forma refinada de teología autoritaria, el posmodernismo defiende
la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la
desconfianza ante los grandes relatos.
Escuela de la Bauhaus.
Las principales características del pensamiento posmoderno son:
Antidualista: Los posmodernos aseveran que la filosofía occidental creó dualismos y así excluyó
del pensamiento ciertas perspectivas. Por otro lado, el postmodernismo valora y promueve el
pluralismo y la diversidad (más que negro contra blanco, occidente contra oriente, hombre contra
mujer). Asegura buscar los intereses de "los otros" (los marginados y oprimidos por las
ideologías modernas y las estructuras políticas y sociales que las apoyaban).
Cuestiona los textos: Los post modernos también afirman que los textos -históricos, literarios o
de otro tipo- no tienen autoridad u objetividad inherente para revelar la intención del autor, ni
pueden decirnos "que sucedió en realidad". Más bien, estos textos reflejan los prejuicios, cultura
y era particulares del escritor.El giro lingüístico: El posmodernismo argumenta que el lenguaje
moldea nuestro pensamiento y que no puede haber ningún pensamiento sin lenguaje. Así que el
lenguaje crea literalmente la verdad.La verdad como perspectiva: Además, la verdad es cuestión
de perspectiva o contexto más que algo universal. No tenemos acceso a la realidad, a la forma
en que son las cosas, sino solamente a lo que nos parece a nosotros, y a si tenemos en la
actualidad a la Transmodernidad es un concepto puesto en circulación por vez primera por la
filósofa española Rosa María Rodríguez Magda (www.rodriguezmagda.com) en 1989 en su libro
La sonrisa de Saturno. Hacia una teoría transmoderna (Barcelona, Anthropos), desarrollado en
El modelo Frankenstein. De la diferencia a la cultura post (Madrid, Tecnos, 1997) y concretando
su teorización en Transmodernidad (Barcelona, Anthropos, 2004).
La cultura transmoderna parte de la percepción del presente común a diversos autores y a la
que han denominado de diferentes maneras ofreciendo también respuesta variadas, como
puedan ser “el capitalismo tardío” de Jameson, “la Modernidad líquida” de Bauman, o “el desierto
de lo real” de Zizek. Mientras algunos constatan lo que tiene de ruptura con la fase moderna y
postmoderna, no dejan otros de postular una continuidad, lo que, según Rodríguez Magda,
empaña la percepción del cambio de paradigma que debe servirnos para perfilar las armas
conceptuales con las que enfrentarnos a nuestra contemporaneidad.
Resulta caduca la afirmación postmoderna de la imposibilidad de Grandes Relatos, si existe un
nuevo Gran Relato: la Globalización. Un Nuevo Gran Relato, que no obedece al esfuerzo teórico
o socialmente emancipador de las metanarrativas modernas, sino al efecto inesperado de las
tecnologías de la comunicación, la nueva dimensión del mercado y de la geopolítica.
Globalización económica, política, informática, social, cultural, ecológica…, donde todo está
interconectado, configurando un magma fluctuante, difuso, pero inexpugnablemente totalizador.
Es necesario, por tanto, contemplar la configuración del presente con sus modificaciones a partir
de un nuevo paradigma. Mas que el prefijo “post” sería el de “trans” el más apropiado para
caracterizar la situación, dado que connota la forma actual de transcender los límites de la
Modernidad, nos habla de un mundo en constante transformación, basado no sólo en los
fenómenos transnacionales, sino en el primado de la transmisibilidad de información en tiempo
real, atravesado de transculturalidad, en el que la creación remite a una transtextualidad y la
innovación artística se piensa como transvanguardia. Así pues, si a la sociedad industrial
correspondía la cultura moderna, y a la sociedad postindustrial la cultura postmoderna, a una
sociedad globalizada le corresponde un tipo de cultura que Rodríguez Magda denomina
transmoderna.
La Transmodernidad no es una meta sino la descripción de la situación en que nos hallamos, un
punto de no retorno ante nuestras antiguas certezas, pero también una asfixia que pugna por
salir de la banalidad. Tiene pues una vertiente descriptiva, cuya constatación no hemos elegido,
de análisis de los fenómenos sociales, gnoseológicos, vivenciales; una exigencia de
conocimiento y un anhelo de ir más allá en la superación de los límites que hoy nos atrapan.
La eclosión de lo virtual nos sitúa, tras la muerte de la antigua metafísica, en los retos de una
nueva ciberontología, de la hegemonía de la razón digital. Pero no se trata de la celebración
eufórica, sin compromiso ético y político, de una supuesta muerte de la realidad, sino de la
necesaria consideración de cómo la realidad material ha sido amplificada y modificada por la
realidad virtual. Ello no puede recluirnos en el reino de los signos; tras las aportaciones de la
semiótica, que leía la realidad como conjunto de significantes, debe abrirse todo un campo a la
“semiurgia” o análisis de cómo los signos generan realidad, desarrollando igualmente una
“simulocracia”, esto es, el estudio de cómo los simulacros producen espacios y efectos de poder.
El prefijo trans connota no sólo los aspectos de transformación, sino también la necesaria
transcendencia de la crisis de la Modernidad, retomando sus retos pendientes éticos y políticos
(igualdad, justicia, libertad…), pero asumiendo las críticas postmodernas.
Otras acepciones
Posteriormente a la teorización de Rodríguez Magda podemos encontrar a otros autores que
han utilizado el término, si bien con un sentido distinto.
El filósofo mexicano Enrique Dussel, en su libro Postmodernidad, Transmodernidad (1999) lo
sitúa en el contexto de la teología de la liberación y la indagación sobre la identidad
latinoamericana, entendiendo por teorías transmodernas aquellas que, procedentes del tercer
mundo, reclaman un lugar propio frente a la Modernidad occidental, incorporando la mirada del
otro postcolonial subalterno.
Por otro lado, ha aparecido la noción de “Transmodernidad” esporádicamente en el marco de
encuentros relacionados con la cultura de la paz, el diálogo intercultural o la filosofía del
derecho. Especialmente Marc Luyckx ha reiterado el concepto, utilizándolo a partir de 1998 del
seminario “Gouvernance et Civilisations” que coordinó en Bruselas, organizado por La Célula de
Prospectiva de la Comunidad Europea, en colaboración con la World Academy of Arts and
Sciences. Según él lo aplica, la Transmodernidad pretendería una síntesis entre posturas
premodernas y modernas, constituyendo un modelo en el que se acepta la coexistencia de
ambas, con el fin de compatibilizar la noción de progreso con el respeto de la diferencia cultural
y religiosa, intentando superar el rechazo, principalmente de países islámicos, a la visión
occidental de la Modernidad. En este mismo sentido de diálogo entre culturas lo han utilizado
también Ziauddin Sardar, Etienne Le Roy o Christoph Eberhard.
Un tercer ámbito donde se ha pretendido desarrollar una cierta teorización al respecto es el de la
arquitectura. En 2002 el Austrian Cultural Forum de Nueva York programó en 2002 la
exposición: “TransModernity. Austrian Architects”. Y Marcos Novak, que codirigió con Paul Virilio
entre 1998 y 2000 la Fondation Transarchitectures de Paris, ha potenciado la noción de
transarquitectura como la arquitectura líquida del nuevo espacio virtual.

El devenir humano

  • 1.
    El devenir humanodel proceso de Transición de modernidad, posmodernidad a la trasnmodernidad Del siglo XXI El siglo XXI se inserta en el devenir humano, socialy organizacional con condiciones muy diferentesal inicio del siglo XX, lo que lleva a pensar en elproceso administrativo y organizacional, perosobre todo a repensar los supuestos sobre loscuales se construyeron los pilares del pensamientoadministrativo moderno.Conocimiento y aprendizaje. Al inicio del sigloXXI, presenciamos a una profunda transformación delas sociedades influenciada por las nuevas y diversas tecnologías, basada en el desarrollode nuevos sistemas de información ycomunicación, la creciente participación de losservicios en las economías desarrolladas, el fuerteinterés ecologista, entre otras transformaciones ennombre del crecimiento económico, el empleo yla competitividad.En menos de diez años se ha pasado de unasociedad dominada por la información a una dondeel centro de atención es el conocimiento; enesencia, la información ampliamente disponible porel desarrollo de las tecnologías de la información yla comunicación, tiene valor solamente si estransformada en conocimiento. En esta sociedaden creación, el conocimiento está pasando a ser elfactor de producción más importante.Estas nuevas condiciones influyen en elcomportamiento de las organizaciones y de laspersonas que las conforman; exigen capacidad paragenerar conocimiento, absorberlo, transmitirlo yutilizarlo. Es fácil observar que los sectoreseconómicos y sociales que más crecen son aquellosque desarrollan nuevas ideas, emplean nuevosprocesos, fabrican nuevos productos y ofrecennuevos servicios. Las actividades relacionadas conel conocimiento como lo son la Investigación y Desarrollo, el capital social, el software, la calidad, y el servicio, contribuyen directamente aldesarrollo de los sectores industriales y de servicios. Esta Sociedad del Conocimiento se caracteriza porunos aspectos básicos que explican su estructuray complejidad y justifican su evolución: a) lacontinua creación de conocimiento; b) lasdiferentes dimensiones que se observan en elconocimiento poseído por personas, grupos yorganizaciones; c) el papel de las tecnologías de lainformación y de las comunicaciones en la difusióny gestión del conocimiento; d) el papel de lasactividades intangibles, basadas en “ conocimientoen acción” ; y e) la necesidad de incorporar talento,imaginación e innovación en los procesos socialesy en la actividad económica. Bajo esta perspectivase ve la necesidad de orientar a la sociedad de lainformación, teniendo en
  • 2.
    cuenta sus problemas,riesgosy orientaciones; de sustituir el principio decompetitividad por el principio y la práctica decooperación; en suma, la búsqueda de un nuevocontrato social mundial, es inevitable.Las organizaciones hoy procesan volúmenescrecientes de información mientras el contenido de información de bienes y servicios quecomercializan se incrementa. Las economías deescala, la estandarización de procesos deproducción y la globalización han contribuido aformar organizaciones con la función principal degestionar amplios y complejos sistemas dedecisiones y de asignación de recursos, de entrelos cuales, el conocimiento se convierte en el puntocentral de la decisión y de la competitividad. Laorganización moderna e industrial del siglo XX hadejado espacio a empresas intensivas enconocimiento. La ilusión de una informacióncompartida y globalmente disponible empuja a lasorganizaciones a considerar el conocimiento como un stock” y su aprendizaje como unaacumulación de confianza y cooperación, entender a laorganización como un sistema complejo conduce administración y organizaciones, cuando se habla dela generación de confianza en la economía, No podemos simplificar el desarrollo deuna organización a términos económicos, con lautilización de criterios de medida productivistas;tampoco se trata de cultivar valores de manerainstrumental, es decir, de aparentar ser ético paratener buena reputación y alcanzar el éxitoeconómico. Se trata más bien de entender laorganización, la sociedad del conocimiento, en términos de redes, se trata de replantear el vínculoentre la ventaja competitiva de las organizacionesy la riqueza ética de las mismas, que se da cuandodescubrimos que los valores posibilitan las prácticasy las acciones sociales, sean éstas económicas,profesionales, asociativas o políticas. La esencia de la competitividadde las organizaciones en el nuevo siglo se construyedesde la confianza, para compartir información yconocimiento, para crear nuevo conocimiento,innovar y ser creativo; para plantear nuevas formasde gestión y de organización, para reconocerse así mismo y al tiempo reconocer en el otro no sólosu humanidad, sino su capacidad; en esencia, laconfianza para entender que “ generar empleo” , asísea mal remunerado, no es la única obligaciónsocial de la organización, sino que ella, al estarinscrita en un proceso de construcción socialcontinuo, debe no sólo inscribirse en él a partir dela entrega de productos y servicios, sino que debeparticipar activamente en la formulación de políticasy programas de desarrollo sostenido, desostenimiento de ecosistemas, de mejoramientode la calidad de vida de la población y, en especial,de la supervivencia del planeta, de las especies ydel mismo ser humano, para quien“ supuestamente” existe.En esencia, el nuevo siglo se abre ante sus ojoscon
  • 3.
    características que lodiferencian y lo llevan aentender el mundo organizacional desde diversasposibilidades: Nuevos sistemas de información ycomunicación, Creciente participación de los servicios,Fuerte interés ecologista, Competitividad, Conocimientocomo factor de producción y Continua creación delconocimiento. Sin embargo, los conocimientosadquiridos durante el siglo pasado aún siguenvigentes en los procesos económicos,administrativos y organizacionales actuales, inclusosociales, y conducen a una paradoja entre unaorganización innovadora, auto-organizada,dispuesta al aprendizaje continuo, capaz deadaptarse a las contingencias del medio, delmercado y del mundo y a su vez la aparición demodas efímeras… recetas mágicas… que intentanglobalizar, sintetizar, minimizar y unificar losproblemas organizacionales y administrativos y sussoluciones…Es en este sentido que se plantea unreto para la administración del siglo XXI, después de haber participado y recorrido toda una época del pensamiento clásico y contemporáneo depensamiento administrativo, es posible concluirque estamos ante una gran paradoja, al iniciar elsiglo XXI. Mientras tenemos organizacionesinnovadoras, auto-organizadas, dispuestas alaprendizaje continuo, capaces de adaptarse a lascontingencias del medio, del mercado y del mundo,en otras palabras, mientras tenemos sistemascomplejos auto-organizados, capaces de adaptarseal caos y a la incertidumbre a través de procesoscontinuos de retroalimentación y aprendizajeorganizacional: insistimos en dirigir estasorganizaciones con modas efímeras, recetasmágicas, que, lejos de entender la complejidad y laemergencia de las estructuras organizacionales,intentan globalizar, sintetizar, minimizar y unificarlos problemas organizacionales y administrativosy sus soluciones.De ahí que el nuevo siglo nos plantea interesantesretos en el ámbito administrativo y organizacional:revisar el paradigma mecanicista imperante;redimensionar la importancia de la cientificidad, dela racionalidad y de la productividad; replantear ladefensa y el reconocimiento del ser humano nosolo como un ser individual, sino como un sercolectivo que determina la existencia de laorganización y, finalmente, plantear teorías,modelos, métodos y herramientas, que respondana condiciones específicas en espacio temporales. En este mismo orden de ideas podemos continuar con lo que respecta a la modernidad es un cambio ontológico del modo de regulación de la reproducción social basado en una transformación del sentido temporal de la legitimidad. En la modernidad el porvenir reemplaza al pasado y racionaliza el juicio de la acción asociada a los hombres. La modernidad es la posibilidad política reflexiva de cambiar las reglas del juego de la vida social. La modernidad es
  • 4.
    también el conjuntode las condiciones históricas materiales que permiten pensar la emancipación conjunta de las tradiciones, las doctrinas o las ideologías heredadas, y no problematizadas por una cultura tradicional.En términos sociales e históricos, no se llega a la modernidad con el final de la Edad Media en el siglo XV, sino tras la transformación de la sociedad preindustrial, rural, tradicional, en la sociedad industrial y urbana moderna que se produce con la Revolución industrial y el triunfo del capitalismo.La superación de la sociedad industrial por la sociedad postindustrial se ha dado en llamar "posmodernidad". La crisis de la modernidad comenzó hacia el final de la Primera Guerra Mundial cambiando la mentalidad y las conciencias así como otros profundos cambios sociales que derivaron en cambios políticos. En lo que refiere a la posmodernidad o postmodernidad designa generalmente a un amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, definidos en diverso grado y manera por su oposición o superación de las tendencias de la Edad Moderna. En sociología en cambio, los términos posmoderno y posmodernización se refieren al proceso cultural observado en muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los '70; esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término posmaterialismo.Las diferentes corrientes del movimiento postmoderno aparecieron durante la segunda mitad del siglo XX. Aunque se aplica a corrientes muy diversas, todas ellas comparten la idea de que el proyecto modernista fracasó en su intento de renovación radical de las formas tradicionales del arte y la cultura, el pensamiento y la vida social.Uno de los mayores problemas a la hora de tratar este tema resulta justamente en llegar a un concepto o definición precisa de lo que es la postmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de diversos factores, entre los cuales los principales inconvenientes son la actualidad, y por lo tanto la escasez e imprecisión de los datos a analizar y la falta de un marco teórico válido para poder hacerlo extensivo a todos los hechos que se van dando a lo largo de este complejo proceso que se llama posmodernismo. Pero el principal obstáculo proviene justamente del mismo proceso que se quiere definir, porque es eso precisamente lo que falta en esta era: un sistema, una totalidad, un orden, una unidad, en definitiva coherencia.Se suele dividir a la postmodernidad en tres sectores, dependiendo de su área de influencia. Como un periodo histórico, como una actitud filosófica, o como un movimiento artístico. Histórica, ideológica y metodológicamente diversos, comparten sin embargo un parecido de familia centrado en la idea de que la renovación radical de las formas tradicionales en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social impulsada por el proyecto modernista,
  • 5.
    fracasó en suintento de lograr la emancipación de la humanidad, y de que un proyecto semejante es imposible o inalcanzable en las condiciones actuales. Frente al compromiso riguroso con la innovación, el progreso y la crítica de las vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, al que considera una forma refinada de teología autoritaria, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos. Escuela de la Bauhaus. Las principales características del pensamiento posmoderno son: Antidualista: Los posmodernos aseveran que la filosofía occidental creó dualismos y así excluyó del pensamiento ciertas perspectivas. Por otro lado, el postmodernismo valora y promueve el pluralismo y la diversidad (más que negro contra blanco, occidente contra oriente, hombre contra mujer). Asegura buscar los intereses de "los otros" (los marginados y oprimidos por las ideologías modernas y las estructuras políticas y sociales que las apoyaban). Cuestiona los textos: Los post modernos también afirman que los textos -históricos, literarios o de otro tipo- no tienen autoridad u objetividad inherente para revelar la intención del autor, ni pueden decirnos "que sucedió en realidad". Más bien, estos textos reflejan los prejuicios, cultura y era particulares del escritor.El giro lingüístico: El posmodernismo argumenta que el lenguaje moldea nuestro pensamiento y que no puede haber ningún pensamiento sin lenguaje. Así que el lenguaje crea literalmente la verdad.La verdad como perspectiva: Además, la verdad es cuestión de perspectiva o contexto más que algo universal. No tenemos acceso a la realidad, a la forma en que son las cosas, sino solamente a lo que nos parece a nosotros, y a si tenemos en la actualidad a la Transmodernidad es un concepto puesto en circulación por vez primera por la filósofa española Rosa María Rodríguez Magda (www.rodriguezmagda.com) en 1989 en su libro La sonrisa de Saturno. Hacia una teoría transmoderna (Barcelona, Anthropos), desarrollado en El modelo Frankenstein. De la diferencia a la cultura post (Madrid, Tecnos, 1997) y concretando su teorización en Transmodernidad (Barcelona, Anthropos, 2004).
  • 6.
    La cultura transmodernaparte de la percepción del presente común a diversos autores y a la que han denominado de diferentes maneras ofreciendo también respuesta variadas, como puedan ser “el capitalismo tardío” de Jameson, “la Modernidad líquida” de Bauman, o “el desierto de lo real” de Zizek. Mientras algunos constatan lo que tiene de ruptura con la fase moderna y postmoderna, no dejan otros de postular una continuidad, lo que, según Rodríguez Magda, empaña la percepción del cambio de paradigma que debe servirnos para perfilar las armas conceptuales con las que enfrentarnos a nuestra contemporaneidad. Resulta caduca la afirmación postmoderna de la imposibilidad de Grandes Relatos, si existe un nuevo Gran Relato: la Globalización. Un Nuevo Gran Relato, que no obedece al esfuerzo teórico o socialmente emancipador de las metanarrativas modernas, sino al efecto inesperado de las tecnologías de la comunicación, la nueva dimensión del mercado y de la geopolítica. Globalización económica, política, informática, social, cultural, ecológica…, donde todo está interconectado, configurando un magma fluctuante, difuso, pero inexpugnablemente totalizador. Es necesario, por tanto, contemplar la configuración del presente con sus modificaciones a partir de un nuevo paradigma. Mas que el prefijo “post” sería el de “trans” el más apropiado para caracterizar la situación, dado que connota la forma actual de transcender los límites de la Modernidad, nos habla de un mundo en constante transformación, basado no sólo en los fenómenos transnacionales, sino en el primado de la transmisibilidad de información en tiempo real, atravesado de transculturalidad, en el que la creación remite a una transtextualidad y la innovación artística se piensa como transvanguardia. Así pues, si a la sociedad industrial correspondía la cultura moderna, y a la sociedad postindustrial la cultura postmoderna, a una sociedad globalizada le corresponde un tipo de cultura que Rodríguez Magda denomina transmoderna. La Transmodernidad no es una meta sino la descripción de la situación en que nos hallamos, un punto de no retorno ante nuestras antiguas certezas, pero también una asfixia que pugna por salir de la banalidad. Tiene pues una vertiente descriptiva, cuya constatación no hemos elegido, de análisis de los fenómenos sociales, gnoseológicos, vivenciales; una exigencia de conocimiento y un anhelo de ir más allá en la superación de los límites que hoy nos atrapan. La eclosión de lo virtual nos sitúa, tras la muerte de la antigua metafísica, en los retos de una nueva ciberontología, de la hegemonía de la razón digital. Pero no se trata de la celebración
  • 7.
    eufórica, sin compromisoético y político, de una supuesta muerte de la realidad, sino de la necesaria consideración de cómo la realidad material ha sido amplificada y modificada por la realidad virtual. Ello no puede recluirnos en el reino de los signos; tras las aportaciones de la semiótica, que leía la realidad como conjunto de significantes, debe abrirse todo un campo a la “semiurgia” o análisis de cómo los signos generan realidad, desarrollando igualmente una “simulocracia”, esto es, el estudio de cómo los simulacros producen espacios y efectos de poder. El prefijo trans connota no sólo los aspectos de transformación, sino también la necesaria transcendencia de la crisis de la Modernidad, retomando sus retos pendientes éticos y políticos (igualdad, justicia, libertad…), pero asumiendo las críticas postmodernas. Otras acepciones Posteriormente a la teorización de Rodríguez Magda podemos encontrar a otros autores que han utilizado el término, si bien con un sentido distinto. El filósofo mexicano Enrique Dussel, en su libro Postmodernidad, Transmodernidad (1999) lo sitúa en el contexto de la teología de la liberación y la indagación sobre la identidad latinoamericana, entendiendo por teorías transmodernas aquellas que, procedentes del tercer mundo, reclaman un lugar propio frente a la Modernidad occidental, incorporando la mirada del otro postcolonial subalterno. Por otro lado, ha aparecido la noción de “Transmodernidad” esporádicamente en el marco de encuentros relacionados con la cultura de la paz, el diálogo intercultural o la filosofía del derecho. Especialmente Marc Luyckx ha reiterado el concepto, utilizándolo a partir de 1998 del seminario “Gouvernance et Civilisations” que coordinó en Bruselas, organizado por La Célula de Prospectiva de la Comunidad Europea, en colaboración con la World Academy of Arts and Sciences. Según él lo aplica, la Transmodernidad pretendería una síntesis entre posturas premodernas y modernas, constituyendo un modelo en el que se acepta la coexistencia de ambas, con el fin de compatibilizar la noción de progreso con el respeto de la diferencia cultural y religiosa, intentando superar el rechazo, principalmente de países islámicos, a la visión occidental de la Modernidad. En este mismo sentido de diálogo entre culturas lo han utilizado también Ziauddin Sardar, Etienne Le Roy o Christoph Eberhard.
  • 8.
    Un tercer ámbitodonde se ha pretendido desarrollar una cierta teorización al respecto es el de la arquitectura. En 2002 el Austrian Cultural Forum de Nueva York programó en 2002 la exposición: “TransModernity. Austrian Architects”. Y Marcos Novak, que codirigió con Paul Virilio entre 1998 y 2000 la Fondation Transarchitectures de Paris, ha potenciado la noción de transarquitectura como la arquitectura líquida del nuevo espacio virtual.