Un guardián es un recipiente de plástico para desechar elementos cortopunzantes de forma segura. Debe llenarse máximo hasta 3/4 de su capacidad y desecharse después de 1 mes, aunque no esté lleno. Antes de desecharlo, se le agrega una solución desinfectante para desactivar los residuos durante 20 minutos. Luego se sella y almacena temporalmente para su posterior incineración de forma segura. Los guardianes deben ser rígidos, resistentes a perforaciones, con tapa ajustable, rotulados y con capacidad menor