El documento define el término "jurisconsulto" como una persona dedicada al estudio, interpretación y aplicación del derecho que es experta, letrada e instruida en las ciencias legales. Históricamente, los jurisconsultos eran considerados sabios y filósofos porque la filosofía y la jurisprudencia comparten el objetivo de promover la justicia. Un jurisconsulto se distingue de un abogado en que es un pensador teórico del derecho, mientras que un abogado ejerce la defensa legal y dirige procesos jurídicos.