Este capítulo explora la necesidad del crecimiento espiritual para desarrollar la conciencia y alcanzar la plenitud. Aunque existen santos e iluminados, la mayoría de la gente aún no ha despertado plenamente a su esencia espiritual. El autor cree que es posible manifestar más del reino de Dios en la Tierra a través del despertar espiritual. Explica que el sentido común, la intuición y las acciones inteligentes son necesarias para este proceso.