El discernimiento espiritual es un ejercicio interior para examinar y distinguir qué situaciones, personas o cosas nos ayudan a seguir el Plan de Dios y cuáles nos apartan de él, bajo la luz e iluminación del Espíritu Santo. Cosas como la oración, la renovación de la mente, y vivir en comunión con Dios y los demás nos ayudan a discernir mejor. Obstáculos como el subjetivismo, la soberbia y los escrúpulos dificultan el discernimiento espiritual.