El plagio implica no reconocer la autoría de ideas ajenas y es considerado un delito jurídico. Para evitarlo, es fundamental citar correctamente las fuentes, usando normas como APA o MLA, y parafrasear adecuadamente. A pesar de la facilidad que ofrece internet para acceder a información, también aumenta el riesgo de plagio si no se utilizan las referencias correspondientes.