El documento analiza el giro que ha dado el gobierno chileno en su impulso de las reformas estructurales. Explica que el gobierno creyó erróneamente que el poder residía en las instituciones democráticas como el ejecutivo y el parlamento, cuando en realidad el poder se encuentra en otros actores como las empresas, los medios y los think tanks. Debido a esta falta de comprensión sobre dónde radica el verdadero poder, el gobierno ha tenido dificultades para implementar su ambicioso programa de reformas