El Renacimiento se originó en Italia entre los siglos XIV y XV, extendiéndose luego por Europa. Se caracterizó por la inspiración en las artes clásicas de Grecia y Roma, buscando la belleza, perfección y realismo. La arquitectura adoptó elementos clásicos como columnas y arcos, mientras que la escultura y pintura se enfocaron en representar el cuerpo humano de manera naturalista. A finales del siglo XVI surgió el Manierismo, rechazando la armonía clásica en favor de figuras