El manierismo surgió en Italia en el siglo XVI como una reacción al arte renacentista clásico, caracterizado por la tensión, el desequilibrio y la distorsión en lugar del equilibrio y la armonía renacentistas. Fue influenciado por cambios políticos y religiosos turbulentos en Italia y una crisis de fe que llevó a una expresión artística de angustia y desasosiego. Miguel Ángel fue una figura clave en el desarrollo del estilo manierista.