El texto argumenta que el juego está presente en todas las manifestaciones de la cultura humana desde sus orígenes. Señala que el lenguaje, el mito y el culto primitivo tienen su origen en la actividad lúdica, pues el lenguaje supone un juego intelectual de creación, el mito es una invención de la realidad con espíritu lúdico y el culto se realiza como una fiesta fantástica. Finalmente concluye que todas las grandes fuerzas de la vida cultural como el derecho, el arte o la ciencia tienen sus