Este documento trata sobre la formación para la atención integral en salud para víctimas de violencia sexual. Explica la importancia de un enfoque diferencial que reconozca las especificidades de grupos vulnerables como mujeres, niños, personas con discapacidad y minorías. También destaca la necesidad de sistemas de salud universales y equitativos, y estrategias educativas interculturales e inclusivas para abordar la violencia sexual y minimizar su impacto en estas poblaciones.